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	<title>Periodismo Portatil</title>
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		<title>Taller ONLINE de Crónicas de viajes con Carolina Reymúndez</title>
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		<pubDate>Wed, 08 May 2013 21:06:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jpmeneses</dc:creator>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>

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		<description><![CDATA[El próximo 10 DE JUNIO comienza la primera edición del Taller ONLINE de crónicas de viaje, dirigido por la cronista y viajera argentina CAROLINA REYMÚNDEZ. Las matrículas están abiertas y los cupos son limitados. Para consulta de precios e inscripción, escribir a: oficinaportatil@gmail.com La Escuela Periodismo Portátil es un proyecto independiente de crónicas, por donde han [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El próximo 10 DE JUNIO comienza la primera edición del Taller ONLINE de crónicas de viaje, dirigido por la cronista y viajera argentina CAROLINA REYMÚNDEZ. Las matrículas están abiertas y los cupos son limitados. Para consulta de precios e inscripción, escribir a: <strong>oficinaportatil@gmail.com</strong></p>
<p>La Escuela Periodismo Portátil es un proyecto independiente de crónicas, por donde han pasado más de 400 alumnos conectados desde más de 30 países diferentes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.periodismoportatil.com/programa-del-taller-de-viajes/">PROGRAMA DEL TALLER</a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.periodismoportatil.com/programa-del-taller-de-viajes/epp_tallerviajes3/" rel="attachment wp-att-1265"><img class="size-large wp-image-1265 aligncenter" alt="EPP_tallerviajes3" src="http://www.periodismoportatil.com/wp-content/uploads/2013/04/EPP_tallerviajes3-480x455.jpg" width="468" height="443" /></a></p>
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		<title>LOS INVISIBLES DEL DF, por Julio Ramírez</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Apr 2013 03:15:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jpmeneses</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; JULIO RAMÍREZ (Ciudad Hidalgo, Michoacán, México-18 de diciembre de 1982). Nació en el pueblo michoacano (llamado entonces Taximaroa, hoy Ciudad Hidalgo) en el que Fernando Benítez escribió El agua envenenada, una novela en la que se describe cómo una turba mata al cacique Aquiles de la Peña. Estudió en Morelia la carrera de Lengua [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2012/01/epp_julioramirez.jpeg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-452" alt="EPP_Julioramirez" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2012/01/epp_julioramirez.jpeg?w=150" width="150" height="112" /></a></p>
<p><em>JULIO RAMÍREZ (Ciudad Hidalgo, Michoacán, México-18 de diciembre de 1982). Nació en el pueblo michoacano (llamado entonces Taximaroa, hoy Ciudad Hidalgo) en el que Fernando Benítez escribió El agua envenenada, una novela en la que se describe cómo una turba mata al cacique Aquiles de la Peña. Estudió en Morelia la carrera de Lengua y Literaturas Hispánicas y actualmente vive en el Distrito Federal. Trabaja como editor en la sección Nacional del diario mexicano Excélsior.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>LOS INVISIBLES DEL DF</strong></span></p>
<p><span style="color: #800000;"><strong>La calle protege y también vomita a los indigentes. Les da y les quita todo lo que tienen. Así pasa el tiempo para estas personas que no saben en qué puede acabar cada día, no hacen planes, algunos de ellos se drogan con solventes que encuentran en las tlapalerías. Estas personas no están en la mira de la lucha antidrogas del gobierno federal ni en la de nadie.</strong></span></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><span style="color: #000080;"><strong><em>Trabajo final de Julio Ramírez</em></strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;<br />
<span style="color: #000000;"> El señor Alberto Gómez vive de la fiesta. Tiene 65 años y camina con la mirada apuntando al suelo, como si siguiera hormigas. Es un cazador de botellas de vidrio. Las vende a seis pesos el kilo para poder comer. Viste un saco desgastado y un pantalón de pana gris, sin calcetines. Aprendió a dormir con un ojo entreabierto para cuidar sus botellas de los drogadictos que se las roban y se le adelantan a venderlas y conseguir solvente para inhalar. En la plaza Garibaldi duerme a gusto, hay mucho ruido, pero la gente bebe y deja botellas tiradas en la banqueta.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">“No vale nada la vida, la vida no vale nada”, entona la canción de José Alfredo Jiménez que interpreta un mariachi cerca del Palacio de Bellas Artes. “Comienza siempre llorando y así llorando se acaba”. Duerme, pero está atento y si alguien se acerca mejor toma, si no le da buena espina recoge sus cartones y se dirige a otro lado.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Los grupos de norteños, soneros veracruzanos y tríos están en la plaza Garibaldi. La gente acude en grupos a escuchar canciones y comer platillos tradicionales. Don Alberto camina por los alrededores de la plaza, prende un cigarrillo que estuvo a punto de pisar y sigue buscando: una bolsa de botellas se ha topado en su camino. Ley de la vida: El que busca encuentra.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">No tienen credencial de elector, pero toman decisiones de vida o muerte todos los días. Son personas que no le interesan ni a la policía para llevárselos aunque se estén drogando en la calle, son personas invisibles que caminan para llegar a ningún lado. No tienen hora de comida, no hacen el supermercado, no tienen casa ni familia. En un país que inició una guerra contra el narcotráfico hace casi seis años y que ha dejado, según cálculos de organizaciones civiles, más de 60 mil muertos por enfrentamientos entre bandas delincuenciales y con el Ejército y la policía, hay personas que pueden vivir únicamente para ingerir solventes a la vista de cualquiera.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Así pasan los días. Son las 6:00 de la mañana, afuera del metro Hidalgo caminan los oficinistas, los vendedores, la ciudad se despierta y camina. Sentado en una banca de la plaza Francisco Zarco está Javier, amontonado con otras siete personas, todos encobijados. Se despierta con el bullicio de los comerciantes que llegan al sitio ubicado frente al Templo de San Hipólito.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Se para de golpe, está temblando y dobla para guardar la cobija conque se tapaba. Saca debajo de una banca un bote con solvente y coloca un poco en un pedazo de estopa. Da un respiro profundo.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Se calma.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Está en ayunas. Guarda rápido su “mona” en la entrepierna porque ve acercarse a la policía, pero los patrulleros pasan sin advertir. Se dirigen a un accidente de tránsito en Paseo de la Reforma. Javier los observa, a lo lejos. Es seguro respirar. Vuelve a hacerlo.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Tranquilo.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">De lejos lo llaman, es un vendedor de recuerditos en el Templo de San Hipólito que le pide ayuda para descargar de una combi rosarios y figuritas de San Judas Tadeo. Acude movido, hasta plantó la palma de su mano frente a un auto que circulaba para que lo dejara pasar y llegar a la banqueta del templo. Descarga la mercancía y lleva a uno de los puestos cuatro cajas grandes. “Con cuidado, mano, sin pegarles”, le dice el vendedor, quien le da 10 pesos para que se los eche a la bolsa. Voltea para buscar más trabajo. Sujeta la estopa húmeda de solvente y respira de nuevo. Está en ayunas. Se tranquiliza. Respira.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Afuera del templo hay puestos en los que vendedores ofrecen botes para llevar el agua milagrosa del recinto. “Le pedimos llevar sólo un litro por familia”, dice el letrero de la llave en la entrada de la nave de la iglesia. También se mercan las figuritas con forma de brazos o piernas para colgárselas al santo y pedirle para que resuelva los asuntos de salud. También se le pide que interceda en las cuestiones de familia y de adicciones, en el pizarrón de los favores se leen las súplicas: “San Juditas, te pido que mi hijo Juan ya no caiga en el vicio y pueda comprarse una casa para que viva bien con la muchacha”.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">A dos cuadras de esa plaza está la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) en donde han declarado ante el Ministerio Público Federal los capos del narcotráfico más rimbombantes que ha atrapado este gobierno, como José Jorge Balderas Garza, El JJ, célebre por haber disparado en un bar de avenida Insurgentes contra el futbolista paraguayo Salvador Cabañas; Sandra Ávila Beltrán, La Reina del Pacífico, recientemente extraditada a Estados Unidos para enfrentar cargos por narcotráfico en el estado de Florida, y muchos otros que han sido presentados ante los medios de comunicación semana a semana como lugartenientes, operadores o jefes de célula de tal o cual cártel.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Los policías capitalinos tienen su propia historia. R. Solís, quien es mando en el sector de Cuauhtémoc y trabaja en la patrulla P2325, dice que su trabajo es remitirlos al albergue, como el que está en la calle de Coruña, pero ahí “no les gusta porque los ponen a trabajar. Esta gente nació para la vagancia y así andan. Uno los lleva pero se salen. Se escapan porque no les gusta”.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Doña Martha Chávez, vestida de suéter y mandil, llega antes de las 5:00 de la mañana para poner su puesto de licuados afuera de la estación del metro Hidalgo. Cuenta mientras echa fresas en la licuadora que la estancia de los drogadictos “es un estira y afloja. Un cuento de nunca acabar”. Voltea a buscar dónde dejó la leche.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">“Llegan un día y se llevan a todos, luego regresan dos, al otro día otros dos, luego otros dos y luego ya están todos. A veces de plano se los llevan a todos en la mañana y en la tarde están de regreso. Es nada más para taparle el ojo al macho.”</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Al sur de la ciudad, en el cruce de Insurgentes y Periférico, se encuentra la plaza comercial Perisur, tiene tiendas exclusivas en donde unas chanclas de baño pueden costar miles de pesos, librerías, restaurantes y cines con salas VIP en donde hay servicio de meseros. En el cruce de esas avenidas, Don Carlos, a quien le gusta que le llamen “El Maestro de las Energías” tiene su trabajo. Llega todos los días puntualmente a la hora que se levanta para instalar su negocio, un paño negro echado en el pasto en el que exhibe unos colguijes en forma de honguitos de colores y atrapasueños, que son amuletos para la suerte que ofrece a 20 pesos a los estudiantes de la Universidad Nacional y demás transeúntes.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Dice que sus abuelos le enseñaron a hablar náhuatl. Nació en el estado de Morelos, pero desde niño saltó a la capital porque fue destinado por los dioses para regar su sabiduría por todos lados y cuando se muera no habrá quién lo supla. Eso dice. Viste un pantalón café oscuro arriscado hasta dos dedos abajo de las rodillas, usa en el cuello tres collares largos de piedras cafés. Anda sin camisa y en su piel se nota la exposición al sol y le faltan dientes de enfrente. Seguido sonríe.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Asegura que su carisma es transformar la energía mala en buena. “Puedo hacer que las malas energías del universo, nuestras malas vibras, se conviertan en positivismo para el mundo. Por eso nacimos y por eso soy de esta raza. La raza de bronce”.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">De su familia, sólo sabe que “ya todos se fueron”. Seguido le toca pisar “La Procu” (Procuraduría, ministerio público capitalino), pues las patrullas no lo dejan dormir en algunos parques o porque carga marihuana, que consigue por 20 pesos –lo que valen sus colguijes– en la colonia Guerrero. Es un toma y daca, lo entamban, se aguanta dos o tres días y después “a respirar la libertad de nuevo”.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">“Ahí he conocido maestros, licenciados, ingenieros, arquitectos, arqueólogos. Todo”.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">En esa zona trabaja D. Monroy, y en los más de 10 años que lleva de policía nunca le han dicho cómo tratar a un indigente ni ha escuchado de un programa de reinserción para estas personas que funcione.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Se cruza de brazos y se quita los lentes oscuros: “Hay casos muy tristes. La calle es una chinguita, vivir aquí está cabrón. Los atropellan y las ambulancias no se los llevan, se accidentan, se pelean y quedan ahí, con la hemorragia, en medio de los puentes y nadie va por ellos. Se la viven drogados, todo el día, sin comer”.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">“No hay un seguro para indigentes y si existiera nadie te lo respetaba”. Los solventes provocan días enteros de vómito y sangrados nasales. Los indigentes se instalan en pocilgas que habilitan con pedazos de lonas publicitarias y desperdicios y ahí duermen y sobrellevan sus crisis. Ahí, frente a Perisur, están habilitados algunos refugios en donde los indigentes llegan a dormir.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">La misma calle que los vomita también los protege: “No tiene caso llevárnolos porque no hay una institución que se haga cargo, alguien que responda por ellos. Yo me los llevo cuando hacen algo que dañe a la gente que va pasando, a una casa, cuando molestan”.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">En una ocasión –comenta el uniformado, quien porta una medalla de la virgen de Guadalupe–, “levante a uno de ellos porque estaba lanzando piedras a los vehículos en la glorieta. Andaba drogo y empezó a lanzar rocazos a los automóviles”.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Los afectados llamaron al sistema de emergencias para reportar el incidente. Al sitio llegaron dos patrullas y una ambulancia. Nadie levantó denuncia porque el agresor era un indigente intoxicado y se dieron cuenta de que no podrían cobrarle nada y si le cobraban no les pagaría porque no tenía con qué. Prefirieron irse con el vidrio roto y un rayón en la puerta producto de un volantazo.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Después de una jornada en la que oró y realizó algunos estiramientos para mantenerse en forma y en contacto con la naturaleza, “El Maestro de las Energías” se retira a descansar. Son las seis de la tarde. Hay unos veladores que cuidan una obra en construcción que lo traen atosigado, pues lo acusan de haber hurtado material de construcción para revenderlo y comprarse mota. No vaya a llegar el ingeniero, no vayan a llegar de a muchos y le hagan algo. Está bien que nació para hacer energía buena de la mala, pero con veladores enojados porque tuvieron que pagar dos bultos de cemento y dos varillas más vale no meterse.</span></p>
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		<title>VIAJE AL CEMENTERIO DE GUAYAQUIL, por Gabriela Célleri</title>
		<link>http://www.periodismoportatil.com/viaje-al-cementerio-de-guayaquil-por-gabriela-celleri/</link>
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		<pubDate>Mon, 01 Apr 2013 03:09:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jpmeneses</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[MARÍA GABRIELA CÉLLERI TRAMONTANA (Ecuador) estudia periodismo en la universidad Casa Grande. Ha publicado dos novelas románticas. En 2010, bajo el sello de editorial El Conejo, publicó su primera novela, Entre Bodas y Funerales; y en 2012, con el aval de la M.I. Municipalidad de Guayaquil, logró publicar Fuera de mi Alcance. Además, ese mismo [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong style="color: #800000;"><a href="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2012/01/epp_gabrielacc3a9lleri.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-451" alt="EPP_GabrielaCélleri" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2012/01/epp_gabrielacc3a9lleri.jpg?w=150" width="150" height="110" /></a></strong></p>
<p><span style="color: #800000;"><em style="color: #333333;">MARÍA GABRIELA CÉLLERI TRAMONTANA (Ecuador) estudia periodismo en la universidad Casa Grande. Ha publicado dos novelas románticas. En 2010, bajo el sello de editorial El Conejo, publicó su primera novela, Entre Bodas y Funerales; y en 2012, con el aval de la M.I. Municipalidad de Guayaquil, logró publicar Fuera de mi Alcance. Además, ese mismo año ganó el primer puesto de la categoría radial en un concurso organizado por Telefónica con el reportaje radial Despenalización del Aborto.</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>VIAJE AL CEMENTERIO DE GUAYAQUIL</strong></span></p>
<p><span style="color: #800000;"><strong>La muerte tiene más vidas que un gato, más memorias que un anciano. En Guayaquil, vive en un palacio de mármol llamado Cementerio General y se reserva el derecho de admisión.</strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000080;"><em><strong>Trabajo final de Gabriela Célleri</strong></em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;"> </span></p>
<p><span style="color: #000000;"> </span></p>
<p><span style="color: #000000;">La muerte sabe seducir. Sabe qué trucos realizar para dejarte frío e inmóvil en un féretro. No lo hace por cruel ni porque piense que el mundo lo sea. Simplemente, es el trabajo que le ha tocado y, como en todo trabajo, tiene compañeros.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Eddy Sarasti es uno de ellos.</span><br />
<span style="color: #000000;"> No, no es verdugo, carcelario ni sicario.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Él hace algo más complicado: vende bóvedas en el Cementerio General de Guayaquil.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Así es. Se gana la vida promocionando a la muerte.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Cuando me acerco al rincón donde se encuentra un domingo por la mañana, no lo hago con la intención de conocer su trabajo, llevo en mente una propuesta.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; ¿Haría de guía turístico por el cementerio? – pregunto.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; Está bien. Yo quisiera encontrar a mi abuelo aquí – responde él con soltura.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">***</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">El Cementerio General de la ciudad de Guayaquil, conocido como Ciudad Blanca, empezó a funcionar el 1 de enero de 1843. Está custodiado por el Cerro del Carmen y comienza en la avenida Julián Coronel para terminar en la Pedro Menéndez Gilbert. Con 16 puertas y aproximadamente 700.000 tumbas a su haber, pasó a ser administrado por la Junta de Beneficencia de Guayaquil en 1888.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Una parte de él fue declarado Patrimonio Cultural Nacional en octubre del 2003, pues es una proeza arquitectónica vestida con diferentes estilos-neoclásico, ecléctico, contemporáneo- y accesorios- mausoleos, estatuas, esculturas y monumentos.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">***</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Comenzamos el recorrido visitando las tumbas que están en el sector de El Calvario. En este sitio, hay una urna dedicada al culto a las almas del Purgatorio donde se realizan ritos satánicos, rituales de magia negra, brujería y hechicería.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Detrás de la pequeña red metálica que cubre la urna, ahora está oxidada y algo rota, solía haber un cráneo rodeado de velas ya consumidas y aplastadas entre hojas secas y el excremento de las aves. Ahí colocaban peticiones y mandas. “Que se apiade de mí… de su libertá… para que mi hijo salga pronto por favor”, reza una de ellas que ahora está mojada, por lo que la tinta azul corre por el cuadriculado papel.</span><br />
<span style="color: #000000;"> El camino es irregular, está ladeado y roto. Unas cuantas tumbas más allá, está parada entre los escombros una botella de alcohol vacía que ahora solo está llena del polvo que el tiempo le provee y, al final del camino, está El Brujo. Antonio Valverde murió el 12 de octubre de 1912 y es a él a quien mayormente le dejaban prendas ensangrentadas, flores, velas y hasta muñecos pinchados con alfileres.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Le dejaban. Ya no. Ahora no permiten que nadie se acerque al lugar y han montado una cerca eléctrica alrededor del cementerio.</span><br />
<span style="color: #000000;"> En la tumba de Valverde empieza el ascenso al monumento al Corazón de Jesús situado en la cima del Cerro y a ese camino se lo apoda Chorrillo, pues cuando se inundaba se convertía en una pequeña cascada.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; Esta es la nueve de Octubre del cementerio – bromea Sarasti comparando ese caminito con la principal avenida de Guayaquil y no se equivoca. Con diferentes nombres y esquinas de distintos colores, el cementerio es una ciudad dentro de otra ciudad. Es una ciudad donde habitan muertos. Es una ciudad tan laberíntica que llega a ser casi borgiana.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Regresamos y me topo con un gato que me observa desde su cómodo trono ubicado entre dos panteones llenos de grafitis negros. Su nariz está rasgada y sangra. En un sepulcro aledaño hay tres dibujos de color negro: un hombre, una mujer y el símbolo del infinito en forma vertical.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Ese mismo signo, hecho de flores, se encuentra arrimado contra la tumba de Eloy Alfaro, expresidente del Ecuador, y ha sido ofrecido por el Supremo Consejo de Masones del Ecuador en conmemoración de los cien años de su natalicio.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; Siempre que paso por aquí le digo a Alfaro: “Tú peleaste contra mi bisabuelo” – señala Sarasti.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; ¿Cómo se llamaba su bisabuelo? – pregunto asombrada.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; José María Sarasti. Era conservador y Alfaro, liberal – responde. En efecto, José María Sarasti era un general colombiano radicado en Ecuador, pero lo que ignora Eddy es que su bisabuelo no era conservador. Era liberal también y no peleó contra Alfaro. Peleó con él.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">***</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Eddy Sarasti tiene 48 años y ha dedicado ocho de ellos a vender bóvedas y servicios exequiales. Dueño de bromas ligeras, hablar atolondrado y de una miopía, viste un pantalón gris, camisa celeste y corbata azul. Si su exterior trata de mostrar seriedad, su risa fresca y sus chistes en hilera lo contradicen. Su tez es morena; su estatura, baja y su historia, interesante.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Un día cuando salió del Hotel Oro Verde, sitio donde trabajaba como jefe de lavandería, se le ocurrió montar un pequeño negocio en la cooperativa Abel Gilbert en Durán, sector donde vive. Decidió bautizarla con su apellido: Sarasti.</span><br />
<span style="color: #000000;"> El negocio no iba mal, pero tampoco iba excelente. En una ocasión en la que visitó la iglesia vio el letrero que lo conduciría hasta la muerte: “Junta de Beneficencia de Guayaquil requiere contrato de personal”.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; Lo vi como una oportunidad para trabajar. Fui y me entrevisté.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; ¿Lo contrataron?</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; Me dieron un poco de papeles y me dijeron que vaya a vender bóvedas. Yo no sabía para dónde sacar.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Nunca había vendido nada. No asistió a las capacitaciones y no le indicaron el sitio al que tenía que dirigirse. Aun así, Sarasti comenzó a vender y a ganar más plata que los 500 dólares que le ofrecían en el Oro Verde.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Mensualmente, le ingresaban 2000 dólares, así que le ofrecieron el puesto de jefe y ahora tiene a su cargo 12 asesores por los cuales gana comisión. Y es que cada bóveda con su respectivo servicio está entre 1900 y 4000 dólares.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; Y son reutilizables y transferibles.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Le iba bien. Ganaba dinero con la lavandería y con la venta de bóvedas, por lo que califica los años 2008, 2009 y 2010 como productivos. Tanto que esa plata lo ha ayudado a mantener a su padre quien sufre de Parkinson y a sus tres hijos: Kevin de 19, Melanie de 17 y Alyssa de 14.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">***</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Vicente Rocafuerte, expresidente del Ecuador, nos espera en la puerta número tres. Su mausoleo es grande y tiene una atmósfera etérea que te hace pensar que estás pisando alguna nube. El pasillo que lleva hasta el sepulcro está adornado por palmeras rectas y entre cada una se pasea algún gato.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Gatos.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Hay blancos, negros, pardos y aquellos que tienen algo de los tres.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; ¿Por qué hay tantos gatos? – pregunto a Sarasti.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; Cuando la gente no los quiere, los viene a dejar acá al cementerio.</span><br />
<span style="color: #000000;"> En torno a los gatos hay multitud de mitos. En la propia mitología egipcia, el gato era considerado el protector del hogar y se realizaban ostentosos entierros en su honor. En nuestra mitología criolla, las personas han llegado a afirmar que los gatos representan al demonio. Incluso, corre una leyenda que cuenta que a los gatos del camposanto los alimentaba una monja y que, al morir ella, todos los gatos se reunían en su panteón esperando su comida.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Hay un gato cerca de la tumba de José Joaquín de Olmedo, prócer de la independencia guayaquileña, pero al alejarnos hacia la de Víctor Emilio Estrada desaparecen. Su mausoleo es impresionante y sus restos descansan en un gran cofre de cobre que le rinde homenaje al fundador del antiguo banco de la Previsora. La gente confunde el alma de este Víctor Emilio con la de su papá, Emilio Estrada Carmona, quien fue presidente del Ecuador. Hasta pactos con el demonio y mitos urbanos le han inventado al pobre Víctor Emilio.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; Dicen que en la noches, el alma de Víctor Emilio suele coger taxis en la entrada del cementerio – cuenta Sarasti sobre la leyenda que rodea a Estrada Sciaccaluga que no tuvo nada que ver con la presidencia ecuatoriana.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Un presidente ecuatoriano que sí está enterrado en el cementerio es Jaime Roldós Aguilera. Hasta él nos lleva Juan Núñez, supervisor del camposanto. Primero, pasamos por su oficina donde revisa una información en la computadora.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; ¿Ahí tiene toda la información del cementerio? – pregunto.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; ¿Y puede revisar si consta mi bisabuelo? &#8211; averigua Sarasti.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; Sí, deme el nombre – responde Núñez.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; José María.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; ¿Apellidos?</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; Sarasti.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; Necesito el otro.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; Póngale… ¡Conde! – Núñez alza una ceja, realiza unas llamadas, espera la contestación, cuelga y responde: “Nada”.</span><br />
<span style="color: #000000;"> ***</span><br />
<span style="color: #000000;"> Buscando a Roldós Aguilera, encontramos el sepulcro de Julio Jaramillo que cuenta con un busto del Ruiseñor de América.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; A él lo homenajean todos los años en el día que falleció – informa Sarasti.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; ¿Qué día murió?</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; Nueve de febrero – dice y yo miro al piso. Hay dos estrellas. Cada una con una j. Un pequeño paseo de la fama para quien fue uno de los cantantes de pasillo más admirados del Ecuador y de Latinoamérica.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">***</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">Sarasti tiene la seguridad de que su abuelo está enterrado en este cementerio. Afirma haber encontrado ya a dos tíos que nunca conoció y, en realidad, lo que busca es encontrarse con su pasado.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Es lógico. Quienes visitamos los cementerios lo hacemos con esa intención: no dejar morir el pasado, a sabiendas de que ya está muerto.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; El hombre cree en lo que ve, aunque sabe que no es – filosofa.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; ¿Encontró a su abuelo? – le pregunto en caso de que me haya perdido de alguna búsqueda furtiva.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; No – responde y se despide. Yo también lo hago y mientras dejo atrás el cementerio encuentro una leyenda en una tumba: “No hagas ruido, por favor, que Adelita no se ha ido, solo está durmiendo”. Obedezco y me</span> voy.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>EL PESO PLUMA MÁS VIEJO. Por José Abel Valdez Domínguez.</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Apr 2013 03:00:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jpmeneses</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; JOSÉ ABEL VALDEZ DOMÍNGUEZ (Orizaba, Veracruz, México, 1984). Egresado de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Sotavento, campus Orizaba (UNISOTA). Ha trabajado para prensa y radio cubriendo noticias de Nota Roja. Admirador del cine documental, la lectura de no-ficción y la buena ortografía; ahora, la nueva meta: descubrir historias. [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><strong><span style="color: #800000;"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-420" title="" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2013/02/empp_abelvaldez.jpeg?w=150" width="150" height="124" /></span></strong></p>
<p><span style="color: #800000;"><em style="color: #333333;">JOSÉ ABEL VALDEZ DOMÍNGUEZ (Orizaba, Veracruz, México, 1984). Egresado de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Sotavento, campus Orizaba (UNISOTA). Ha trabajado para prensa y radio cubriendo noticias de Nota Roja. Admirador del cine documental, la lectura de no-ficción y la buena ortografía; ahora, la nueva meta: descubrir historias. Su vida ha cambiado al participar en la Escuela Móvil de Periodismo Portátil. Otro objetivo: terminar su tesis, titularse y ser profesor de periodismo. Nunca rendirse.</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>EL PESO PLUMA MÁS VIEJO</strong></p>
<p><span style="color: #993300;"><strong>Pocos son los ancianos que todavía desafían la edad para continuar ejerciendo el deporte de contacto más preferido del público mexicano, el boxeo. Crónica de Antonio Muñoz &#8220;Tony&#8221; Tinoco, ex campeón estatal de peso pluma, con 74 años de edad —y contando— sigue entrenando futuros pugilistas.</strong></span></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><span style="color: #000080;"><strong><em>Trabajo final de José Abel Valdez Domínguez</em></strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;"> Los puños no dejan de atacar el costal de arena. Como si fuera una máquina de golpes, los brazos siguen firmes ante el descomunal objeto que, recibiendo una &#8220;lluvia&#8221; de porrazos, regresa hacia el ser humano que lo ataca.</span><br />
<span style="color: #000000;"> El hombre no pierde el ritmo, gira la cabeza, inclina el cuerpo, hace un movimiento hacia la izquierda y derecha. De un lado a otro mantiene la guardia: puños a la altura del rostro, manos cubiertas de vendaje, ojos atentos en el objetivo. Golpea el costal de arena con la misma furia con la que está llenando el cuerpo de adrenalina pura.</span><br />
<span style="color: #000000;"> El hombre toma un respiro. Baja la guardia, se frota las manos, mira hacia el costal y le da una palmada en señal de que el calentamiento ha terminado. Su cuerpo suda, con las manos se limpia el rostro para evitar que el sudor llegue a sus ojos, toma una pequeña toalla para asearse. Viene el entrenamiento.</span><br />
<span style="color: #000000;"> A sus 74 años de edad, Antonio Muñoz &#8220;Tony&#8221; Tinoco no está en un asilo, ni haciendo achaques de locura en la calle, está dentro de un gimnasio donde entrena a futuras promesas del boxeo mexicano. El hombre, el viejo, no deja de moverse.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">***</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">El gimnasio A.D.O. está ubicado en el centro histórico de Orizaba, Veracruz, México. Es un lugar grande dividido en dos partes: la zona de los golpes y la zona del descanso. En la primera hay cinco costales de arena, dos &#8220;peras&#8221; fijas, una &#8220;pera loca&#8221; y el espacio suficiente para desplazarse y practicar boxeo; en la otra está una fila de 10 bicicletas que están en medio de dos espejos rectangulares que regularmente son utilizadas al finalizar la sesión del entrenamiento.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Al fondo de la pared se encuentra una copia grande de la famosa fotografía de la segunda pelea de Muhammad Ali contra Sonny Liston el 25 de mayo de 1965 en Lewiston, Maine; junto a esta imagen un pequeño poster del ahora ex campeón mexicano Julio César Chávez, mientras que en la zona de los golpes la pared es una enorme barda de metal lo que permite a la gente, que pasa cerca, ver el adiestramiento.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Tony Tinoco está de pie. Observa y escucha. Viste una camisa azul con rayas blancas, pantalón deportivo blanco y unos tenis azul cielo con agujetas negras. Tiene una mirada fija en cada uno de los muchachos que realizan el entrenamiento, en su rostro moreno destacan unos ojos cafés de tono oscuro. Sus mejillas tostadas por el sol y una estatura loable para moverse aún con su edad.</span><br />
<span style="color: #000000;"> A su alrededor están algunos jóvenes, todos ellos comparten un sentimiento en común: serán futuros boxeadores. No dejan de moverse. Golpean costales como si se tratara de un enemigo invencible; un joven veinteañero gira los brazos dando golpes a la pera fija, casi simulando el entrenamiento de Sylvester Stallone en su papel de Rocky Balboa.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Los demás pugilistas saltan la cuerda, desafían su velocidad contra la &#8220;pera loca&#8221;, hacen sombra frente a los espejos, mientras unos agitan las piernas en las bicicletas fijas.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Apenas llegaron más jovencitos al entrenamiento, Tony Tinoco empieza a dar instrucciones para que inicien el calentamiento, saltan, se agachan, alzan las piernas, sacuden los brazos, mueven la cabeza. No deben detenerse hasta que él lo indique.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Son las 5 de la tarde y hay un ambiente caluroso en el gimnasio, a pesar de que ya casi oscurece, pero los alumnos siguen las instrucciones. A sus 74 años, realiza una lucha diaria, por una parte el maltrato de la poca familia que le queda, aunque asegura que tiene 14 hijos, 9 nietos y 5 bisnietos; por otra, el constante deseo de seguir involucrándose en el boxeo.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8220;A los 16 años empecé a sentir ganas de golpear. Practiqué un poquito la lucha libre, pero le entré mejor al boxeo. Ahí puedes sentir cómo se mueve el cuerpo, sientes el sudor que entra como picante en tus ojos, y la sangre está salpicado en los guantes y aún mejor cuando el contrincante va perdiendo y el público no deja de gritar tu nombre &#8220;, dice con una sonrisa como si lo recordará desde ayer.</span><br />
<span style="color: #000000;"> ¡A prisa! ¡Cambio de ritmo y salten! Son las indicaciones que hace hacia los adolescentes y jóvenes, quienes tras escuchar su voz firme, Tony Tinoco hace una pose en guardia para que sea ensayada y luego a hacer &#8220;sombra&#8221;.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8220;Créeme que no fue fácil. Mi madre no tenía idea de que yo estaba entrenando el boxeo y mucho menos mi padre porque él nos abandonó cuando apenas yo tenía un año y medio de edad, pero no se le olvidó dejarme el apellido, al menos ése es el único recuerdo que tengo de él&#8221;.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Quizás fue por suerte, pero al iniciar en el boxeo nunca se imaginó que ya siendo tan joven empezara a figurar en peleas profesionales, conocer grandes pugilistas. Llegaron primero las derrotas y luego las victorias.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">***</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">—Maestro, buenas tardes. —Dijo una señora chaparrita con vestido negro, blusa azul y el cabello entre cano.</span><br />
<span style="color: #000000;"> —Sí, dígame, ¿en qué le puedo servir? —Responde Tony, con naturalidad y sonriente.</span><br />
<span style="color: #000000;"> —Le encargo a mi hijo Jorgito, es aquél muchachito delgado que acaba de llegar, tiene 15 años, lo traje para que le enseñe a boxear porque le ha llamado la atención este deporte.</span><br />
<span style="color: #000000;"> —No se preocupe señora, lo importante de este deporte es que sea un buen hábito. Abrimos a las cinco y cerramos hasta las nueve.</span><br />
<span style="color: #000000;"> —Se lo agradezco. —Dice la mujer caminando hacia la salida del gimnasio.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8220;Creo que es lo más importante del deporte: iniciar jóvenes. Antes uno entraba porque te molestaban en la escuela y siempre había un grupo de bravucones que trataban de intimidarte, pero en mi caso fue más por la curiosidad, por aprender y sentirte que puedes hacer bien lo que te gusta&#8221; señala mientras toma un pequeño respiro antes de hacer otra instrucción hacia los jóvenes.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8220;Se van a agachar como si fueran a &#8216;cagar&#8217;, mantienen su nivel sin pretender levantarse y giran la cintura pero al mismo tiempo flexionan los brazos como queriendo golpear; lo más rápido posible&#8221; menciona con una explicación que a algunos les causa un poco de risa.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Tony dice que este tipo de entrenamiento es el que más efecto hace en quienes empiezan en el boxeo, ya que en la mitad del siglo anterior los peleadores inventaban sus propios entrenamientos y de ser posible se organizaban peleas entre compañeros para medir el nivel de fuerza y destreza en el ring.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8220;En aquella época los salones donde se hacían los encuentros se empezaban a llenar más de público. Había de todos: los que necesitaban ver sangre, los que acudían para vender y los que llegaron ahí, como yo, por simple curiosidad&#8221;.</span><br />
<span style="color: #000000;"> —¿Hay alguna diferencia con los nuevos boxeadores de hoy? —Lo interrumpo.</span><br />
<span style="color: #000000;"> —No hay mucha, sólo es cuestión de actitudes.</span><br />
<span style="color: #000000;"> —¿Avaricia?</span><br />
<span style="color: #000000;"> —En mis tiempos se hacía por un cariño y vocación como si se tratara de una carrera profesional. Pero hoy en día los nuevos boxeadores tratan de aparentar una vida que no es suya. Te presentan a gente bonita, chavos que tiene buen perfil por donde los veas, después cuando ya no tengan más qué ofrecer es reemplazado por el que viene, por alguien que pueda ocupar el lugar que dejó el ex campeón.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Tony habla como si el tiempo lo llevara en las manos. No tiene prisa por llegar temprano en su casa y si el gimnasio fuese su hogar, se quedaría entrenando a más muchachos.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8220;Te voy a platicar algo muy chistoso. Cuando estaba ganando un dinerito con mis peleas el mánager aprovechó hacer más publicidad, así que en los carteles ya no aparecía como Antonio Muñoz sino como Tony Tinoco, y de esta forma fueron conociéndome las personas en la calle o en municipios donde se realizaban las peleas, los periodistas me buscaban, era muy agradable&#8221;.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Pero continúa: &#8220;Sin embargo, había alguien que no sabía que me estaba dedicando mucho más tiempo a esto que a la escuela: mi madre.&#8221;</span><br />
<span style="color: #000000;"> Lo recuerda así: una mañana con clima templado y con música de danzón en la radio, él apenas entrando en sus veintes:</span><br />
<span style="color: #000000;"> —Antonio, ¿tú sabes quién es ése tal Tony Tinoco que anda anunciando un coche con sonido?</span><br />
<span style="color: #000000;"> —No sé, mamá. Debe ser uno de esos boxeadores que se dan con todo en el ring. Un día de estos vamos a ver una pelea para que vas que hay mucho ambiente.</span><br />
<span style="color: #000000;"> —No hijo, ya sabes que ese tipo de deportes no me gustan, sobre todo por los muchachos que deben llegar muy golpeados y luego las consecuencias&#8230;</span><br />
<span style="color: #000000;"> Tenía razón la madre de Tony Tinoco. Una vecina le contó que un sobrino suyo se había metido en el boxeo para ganar dinero, pero al final resultó severamente lesionado, según por la paliza y las secuelas de tanto golpe que reciben en la cabeza.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8220;Una vez regresé de una buena pelea, entré a la casa y dejé la maleta donde guardaba mis cosas de entrenamiento, al otro día mi mamá vio la maleta la revisó y descubrió una toalla blanca cubierta de sangre, en ese momento ella pensó en qué estaría metido&#8221; platica mientras acomoda los guantes a un par de jóvenes que entrenarán golpes y defensa.</span><br />
<span style="color: #000000;"> —¿Verdad que tú eres Tony Tinoco?</span><br />
<span style="color: #000000;"> —Sí, soy yo.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Tony, se lo dijo con la más sinceras de las verdades. Su madre se rehusaba a creerlo, pensaba que se traba de una broma. Sólo le pidió que tuviera cuidado, pero le dejaba algo muy claro, no quería verlo lastimado.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8220;Ella se preocupaba mucho por mí, ¿qué no hace una madre por un hijo? ¿Cuántas lágrimas derraba una madre por un hijo único?&#8221;, se preguntaba Tony, con las manos en la cintura, mirando hacia el suelo.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8220;Cuando participé por el campeonato estatal fue el 10 de noviembre de 1958 en el municipio de Cosamaloapan, Veracruz, en ese entonces el pugil Jaime Trujillo, un muchacho con actitud de combate, aceptó pelear por el cinturón de peso pluma, una pelea que recuerdo cada round&#8221;.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8220;Fue en 10 &#8216;asaltos&#8217;, a golpes secos, aunque ya estaba empapado en sudor, no tuve miedo a perder porque sabía que si me arrebataban el triunfo, al menos no sería por noquearme sino por decisión unánime&#8221;.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Al final obtuvo la victoria. Empero, cuando su madre le pidió terminar de una vez por todas esa carrera deportiva, fue el 1 de junio de 1963 contra un otro adversario, Jimmy Velasco.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8220;Ese día le dije a mi madrecita que era la última pelea, ahora sí, la última noche en que la sangre y el sudor se combinarían en mi cuerpo y escucharía el último aplauso de la afición&#8221;.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Recordó que la pelea fue a 10 rounds, en su natal Orizaba. Una noche en que durante la pelea entregó todo su ser para complacer al público, pues señala que la gente es lo más importante.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8220;Colgué lo guantes con lágrimas, ya cuando el jurado decidió que gané por la destreza y el esfuerzo que realicé en el ring, muchos me preguntaron aquella noche: ¿Qué paso Tinoco? ¿A sus 26 años ya se retira así de fácil?&#8221;.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8220;No pude responderles, sólo agradecí a la gente que me acompañó durante 10 años en cada una de mis batallas y en cada derrota, porque pienso que se aprende más de las caídas que de los triunfos, ese año mi madre falleció, empecé a tomar, el alcoholismo se volvió parte de mi vida&#8221; charla con la voz cortada.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Después, al tratar de evitar el trago, se casó, y como no tenía más conocimientos que dar golpes, optó por regresar al entrenamiento pero dando su experiencia para quienes tiene la vocación del boxeo.</span><br />
<span style="color: #000000;"> —¿Está arrepentido de algo?</span><br />
<span style="color: #000000;"> —No, porque hice lo que quise en mi juventud, fui muy tranquilo, lo sigo siendo y, sobre todo, muy humilde. Eso es lo que deben tener los boxeadores más que amar las cosas materiales, tener sencillez y amor por la profesión.</span><br />
<span style="color: #000000;"> —¿Usted ha cambiado?</span><br />
<span style="color: #000000;"> —He tenido muchos cambios en mi vida, vencí al alcoholismo, pero debo enfrentarme con problemas familiares, aún sigo siendo la cabeza y el sostén del hogar, no sé hasta cuándo tenga suficientes fuerzas para seguir valiéndome por mí mismo.</span><br />
<span style="color: #000000;"> —Esto es lo que más le gusta hacer, boxear&#8230;</span><br />
<span style="color: #000000;"> —Cada quien elige la vida que hay que llevar, yo sólo pido paz y tranquilidad aunque aquí en el gimnasio no tenga tanta porque debo moverme para que los muchachos vean cómo lo hago y yo puedo estar con ellos cuando suban al ring.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Ya casi oscurece pero las lucen del gimnasio siguen resplandeciendo, se siguen escuchando lo fuertes golpes que &#8220;acomodan&#8221; los muchachos contra los costales, las peras continúan moviéndose, en el ambiente se siente un viento que parece venir del Pico de Orizaba, la montaña más alta de México.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8220;Si no se termina el mundo en este año, algún día podría estar escalando esa montaña enorme, parece ser que tiene los años y la experiencia suficiente como yo&#8221; dice entre risas mientras enseña un gancho al hígado.</span></p>
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		<title>EL FUTBOLISTA AFRICANO QUE GAMBETEA EN MÉXICO, por Zenyazen Flores.</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Apr 2013 02:57:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jpmeneses</dc:creator>
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		<description><![CDATA[ZENYAZEN FLORES BARRIOS (México). Desde hace cinco años, la pluma, libreta y grabadora la han acompañado. Actualmente es reportera del periódico El Financiero, antes trabajó en Milenio Diario y la Agencia Notimex. Estudió periodismo en la UNAM, tiene 27 años y es originaria del Distrito Federal. Le gusta observar a las personas, viajar y escribir [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2012/01/epp_zenyazenflores.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-456" alt="EPP_ZenyazenFlores" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2012/01/epp_zenyazenflores.jpg?w=150" width="150" height="100" /></a></p>
<p><em>ZENYAZEN FLORES BARRIOS (México). Desde hace cinco años, la pluma, libreta y grabadora la han acompañado. Actualmente es reportera del periódico El Financiero, antes trabajó en Milenio Diario y la Agencia Notimex. Estudió periodismo en la UNAM, tiene 27 años y es originaria del Distrito Federal. Le gusta observar a las personas, viajar y escribir en las madrugadas con música de fondo. Unos pantalones azules con bolsas a los lados son sus favoritos para salir a caminar y buscar historias que contar.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
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<p><strong>EL FUTBOLISTA AFRICANO QUE GAMBETEA EN MÉXICO</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #800000;"><strong>Hace un par de años Jackson viajó a México para convertirse en futbolista profesional de la primera división, una liga que cada temporada realiza transferencias de jugadores hasta por 28 millones de dólares. No tuvo suerte. Entonces decidió jugar en los llanos como amateur, en donde sin planearlo encontró una forma de vida y el pretexto perfecto para no regresar por un buen rato a Nigeria. Hoy, él es uno de los 174 nigerianos radicados en México.</strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000080;"><strong><em>Trabajo final de Zenyazen Flores</em></strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¡Hey, Jackson, Jackson, acá, pásala!, grita el capitán del equipo, un hombre chaparro y de cabellera hasta los hombros. La pizarra marca el minuto 20 del segundo tiempo. Jackson, con el jersey número 18 y de un naranja fluorescente que resalta con el negro de su piel, tiene el balón en posición de despeje en el área chica de la cancha de soccer pero no se anima a patear el esférico. Finta al contrincante, gambetea, camina tres pasos sin perder de vista el balón, levanta la vista y corre unos cinco metros con zancada larga, despeja con la pierna derecha.<br />
Casi no hay afición, los pocos que hay son “niños bien” que beben refresco de cola con brandy mientras platican de sus conquistas amorosas, a veces voltean a la cancha de un césped tan verde que parece una alfombra aterciopelada. La cancha está enmarcada con tres astas de las que cuelgan las banderas de Inglaterra, del anfitrión México y del Reforma Athletic Club, que es la sede del único torneo internacional amateur que se realiza en el país.<br />
El balón rosado, que es el mismo con el que se juega en la Primera División de México, cae a los pies del jugador con el número 12 en la camisola y quien también es de negra piel. En cuanto sus pies tocaron el balón se encarreró por la banda y en menos de 10 segundos ya estaba frente a la portería con dos jugadores a la defensiva.<br />
Jackson llegó hasta ese punto para apoyar a su compañero. El “12” sigue, engaña al rival, y con tremendo disparo hace la anotación. Nadie gritó el tan latino y prolongado ¡Goooool!, y casi nadie celebra. Al final la intervención de Jackson no fue necesaria en la conclusión de la jugada.<br />
Sólo un grupo de cinco argentinos aplaude el gol, y entre ellos se preguntan “¿por qué no llamamos a jugar con nosotros a ese Jackson y el 12?”, uno de ellos responde que “Jackson es el mejor de ellos, juega bien, pero ya no hubo tiempo de anotarlo con nosotros”.<br />
Los 45 minutos reglamentarios del segundo tiempo alcanzan el cronómetro y el árbitro da el silbatazo final. Con un marcador a favor de 3-0 gana África al conjunto de Yucatán. Los tres nigerianos, un camerunés y un costamarfileño, se abrazan entre ellos y se felicitan. El resto de los jugadores de África, que son mexicanos, se muestran indiferentes y se limitan a estrechar la mano como mero compañerismo, en cambio los africanos de nacimiento se congratulan entre ellos diciéndose “¡felicidades rubios!”.<br />
Lo que sigue es “rayar”, como se dice popularmente en México cuando un obrero cobra su salario en la caja de la empresa al término de su jornada laboral. Jackson recibe por ese partido 200 pesos mexicanos que son unos 15 dólares, hubieran sido hasta 400 pesos pero esa paga es sólo para quienes anotan los goles.<br />
-Te tocan 200- dice el portero que a su vez es el dueño y tesorero del equipo, y que para pagar se sienta en una silla gris plegable frente a una mesita de metal con un estampado de “Cerveza Cartablanca”.<br />
-¡Va!- responde Jackson y se va…</p>
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<p><strong>GANAR DINERO SIN TRABAJAR</strong><br />
Como jugadores los nigerianos son muy buenos, su raza lo es. Son fuertes, hábiles, rápidos y disciplinados a la hora de jugar. No son pobres, pero tampoco viven con lujos, hacen lo que quieren y no se presionan.<br />
Jackson está solo en México desde inicios de 2010, no tiene a nadie de su familia en el país. Pero eso poco importa a su espíritu aventurero. Admite que no hace su máximo esfuerzo en un partido porque durante un día llega a jugar hasta tres, por los cuales recibirá como paga un mínimo de 200 pesos mexicanos.<br />
En campos llaneros o en deportivos como Los Galeana, Acoxpa o Santa Cruz Meyehualco, ubicados en la Ciudad de México, así como en instalaciones de diferentes universidades, Jackson encontró lo que no pudo en el futbol profesional: una forma de vida haciendo lo que más le gusta, divertirse y bailar al mismo tiempo que juega soccer. Cuenta que en el argot llanero los nigerianos describen su trabajo como “ganar dinero fácil pero sin delinquir”.<br />
Todos los sábados y domingos jugadores de países como Brasil, Paraguay, Argentina, Uruguay, España, El Salvador, Venezuela, Cuba, Bolivia y Chile, principalmente, se dan cita en esos campos terrosos para alquilarse, para venderse como jugadores de calidad y habilidad diferentes a la de jugadores mexicanos, quienes en su mayoría adoptan el futbol llanero por hobbie.<br />
Hugo, un ex jugador profesional de primera liga que ha compartido el pambol con Jackson, ha encontrado en los llanos una oportunidad de seguir en el soccer aunque sea vía amateur.<br />
Mientras estira las piernas y gira el torso, a un lado de la portería de un campo del Instituto Politécnico Nacional, Hugo cuenta que los brasileños son los preferidos de los directores técnicos de los equipos llaneros: “piensan que por venir de Brasil mueven mejor el balón, pero eso no es cierto, sólo es la fama que tienen por tanto mundial ganado”.<br />
Nigeria en el futbol destaca por lo veloz y por la habilidad, cuenta Emmanuel, un joven de cabellos chinitos y de esbelto cuerpo que viste una playera con el rostro estampado de Bob Marley.<br />
Jackson tiene 27 años, aunque aparenta más edad, su marca personal son sus dreadlocks, de apenas unos cinco centímetros de largo, que no se alborotan con el viento aunque pero sí cuando el nigeriano salta para cabecear el balón. Su piel es negra como el cacao, y cuando el sudor resbala en su rostro su piel brilla como la obsidiana. Sus ojos son grandes y redondos, con pupilas de un tono verde uva, su nariz es ancha y sus labios son gruesos rosados pero no son toscos.<br />
Casi alcanza los dos metros de altura, su cuerpo es atlético y a pesar de que, confiesa, le gusta tomar cerveza casi diario, no tiene &#8220;panza chelera&#8221; como decimos los mexicanos, ya que sorprendentemente su abdomen es tan marcado que se dejan ver los músculos en lo repegado de la playera blanca que viste siempre debajo de la casaca.<br />
Sus brazos y piernas son fornidos, como las esculturas griegas que reposan en los museos de arte en Europa y que son cuerpos cercanos a la perfección. Si una mujer tiene de frente Jackson, es imposible que no voltee a verle el trasero redondo y firme, que difícilmente puede disimular con los pants blancos ajustados que viste y que dobla varias veces de la parte de abajo a manera que queden a la altura de las rodillas, como short.<br />
-¿Por qué decidiste venir a México?<br />
-Yo na’más para la aventura<br />
-¿Querías venir a trabajar?<br />
-No, no, na’más la aventura<br />
-¿Y ya has ido a otros países?<br />
-Sí<br />
-¿Cuáles?<br />
-España y Francia. Luego me vine a México en avión<br />
¿Tenías algún conocido en México?<br />
-No<br />
-¿Y que dijeron tus papás de que te viniste?<br />
-Nada, yo me fui de aventura. Si tengo mi dinero ahorita me voy a Brasil para el mundial. Cuando me vine para acá yo dije, ya me voy a conocer diferentes culturas</p>
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<p><strong>174 NIGERIANOS EN MEXICO</strong><br />
En la actualidad, millones de personas emigran de sus lugares de origen hacia otros países con el objetivo de mejorar sus condiciones de vida, conseguir mejores oportunidades de trabajo, de estudios o bien para reunirse con sus familiares; en otras circunstancias hay quienes buscan un lugar seguro para preservar su vida.<br />
En la mayoría de los casos las personas provienen de ambientes en los que predomina la pobreza extrema, conflictos sociales y políticos, como en este caso es Nigeria.<br />
De acuerdo a los datos del informe más reciente de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM, 2010), en la actualidad el número total de personas en movimiento a nivel mundial asciende a 214 millones de personas.<br />
De tales estimaciones, destaca México como país de emigrantes al tener 10.1 millones de personas viviendo en el extranjero, número que equivale al 8 por ciento del total de su población.<br />
Según el último censo de población desarrollado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2010), en México viven 961 mil 121 personas extranjeras, que representan el 0.86 por ciento de los 112 millones de mexicanos.<br />
Ese mismo estudio señala que 80 por ciento de esta población está compuesta por personas originarias de Estados Unidos y Guatemala, de ese porcentaje casi tres cuartos son provenientes del país de la bandera de las franjas y las estrellas; asimismo, España, Colombia, Argentina, Cuba, Honduras y Venezuela representan en conjunto 8.2 por ciento del total de la población que reside en México.<br />
El 11.8 por ciento restante corresponde al resto de los países del mundo, entre los cuales se encuentra Nigeria. Datos del Instituto Nacional de Migración (INM) indican que actualmente viven en México 174 nigerianos, que en su mayoría viven en la periferia de las grandes ciudades del país, sin embargo, no se tiene una estadística para conocer a qué se dedican en su mayoría.<br />
Jackson confiesa que le ha gustado el país del mariachi, sobre todo porque ahí encontró a tres nigerianos que también buscaron suerte en la Primera División mexicana. Ellos cuatro son los únicos nigerianos en la Ciudad de México que juegan futbol en los llanos.<br />
De acuerdo con un estudio de la organización civil Sin Fronteras, publicado a finales de 2011, hay poblaciones en México provenientes de países tan diversos como El Salvador, Haití, Nigeria, Camerún, Congo, Sri Lanka, India, entre otros, de los cuales hace una década no se pensaba fueran a emigrar.<br />
Un perfil de la OIM llamado “La migración en Nigeria”, señala que aunque ese país, que cuenta con alrededor de 140 millones de habitantes, es tradicionalmente un importante destino para los migrantes en África, son más las personas que emigran y la mayoría va a Sudán, Estados Unidos o el Reino Unido.</p>
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<p><strong>LA OTRA CARA DEL FUTBOL: UN TRABAJO Y UN NEGOCIO</strong><br />
¿Y no piensas volver a intentar colocarte en la Primera División?<br />
-Ya no, ahora me gusta el desmadre, la fiesta- se ríe y aplaude con sus manos grandes de dedos largos con yemas y uñas blancas.<br />
-Ja, ja, ja, ya en serio, ¿no te gustaría buscar un lugar profesional en la Primera División?<br />
- Lo que pasa es que aquí en México estar en un equipo profesional de futbol es mucho de conexión y no de talento. Necesito alguien que me represente. Estando en los campos amateur algunos te dicen que primero vas a firmar un contrato de cuatro años o cinco años, pero naaa (sic), ¡no manches!, eso significaría para mi hacerme viejo en un equipo.<br />
Jackson no lo dice abiertamente, pero con los dos años que ha vivido en México, se ha dado cuenta que el futbol es un negocio de piernas bien valuado en el que los jugadores no siempre, o mejor dicho, casi nunca participan, situación que al amparo de la Ley Federal del Trabajo (LFT) es una violación a sus derechos laborales.<br />
La transferencia de un futbolista de un club a otro, a cambio de una suma que paga el club que recibe al jugador se conoce como fichaje o pase. Esos traspasos se cotizan a precios muy elevados o subvaluados.<br />
En diciembre de 2009, el delantero del equipo Pumas de Primera División, Francisco Palencia, expresó ante la prensa mexicana que “¡Los directivos siempre te tienen atado!”<br />
Tan sólo para el Torneo de Apertura 2012, de la renombrada Liga MX, que inició en julio de ese año, se realizaron un total de 104 operaciones o fichajes como parte del Régimen de Transferencias de la Primera División, equivalentes a un monto de 368 millones de pesos, algo así como 28 millones de dólares.<br />
En México, la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) domina las reglas del juego y el presente y futuro de los jugadores de manera subordinada.<br />
Once pares de piernas que valen millones de pesos pelean por el balón, meter un gol si eres jugador o parar un balón si eres portero, es el objetivo, de ello depende su permanencia y vigencia en el futbol. Si fracasan, el patrón decidirá su transferencia o rescindirá su contrato sin opciones para el jugador.<br />
Recientemente se hizo público que la Federación Mexicana de Futbol (FMF) no realiza el pago de impuestos por aproximadamente 100 millones de dólares que ingresan a sus finanzas.<br />
Justino Compeán, presidente de esa federación, aseguró que ese dinero es repartido entre los clubes de la primera división para el estímulo de las fuerzas inferiores, por lo que dichos impuestos no se cubren por un acuerdo entre la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y el Sistema de Administración Tributaria.<br />
En el gremio futbolístico, saben que transparentar el destino del dinero que entra por publicidad, patrocinios y transferencias de los jugadores es tan “top secret” como aquellos dichos que acusan a la NASA de ocultar al mundo información sobre vida en Marte.</p>
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<p><strong>VIDA AMATEUR</strong><br />
Jackson antes de que llegara a México ya había probado suerte en la Tercera División de España: estuvo en el Tenerife, un equipo que ha reclutado varios mexicanos que incluso han tenido el mismo sueño que Jackson: llegar a la máxima liga de ese país ibérico.<br />
Ya en tierras aztecas, el nigeriano fue fichado por el Club León, un equipo de la Segunda División, después fue traspasado al Cruz Azul Hidalgo, pero en ambos equipos su estancia fue corta, apenas de dos meses en cada equipo.<br />
Él dice que le faltó tener un contacto o alguien que lo representara para poder prolongar su estancia en esos conjuntos, sin embargo, al mismo tiempo celebra esas experiencias profesionales, pues gracias a ello conoció a las personas que hoy lo tienen en los llanos jugando de manera amateur.<br />
-Ahora vivo de esto y no hago otra cosa en la semana. Juego los fines de semana dos o tres partidos al día, y me doy mis descansos los lunes y jueves- cuenta con una voz relajada pero con una comunicación corporal un tanto inquieta.<br />
-Oye, ¿y no te cansas de jugar tanto en un día?<br />
-No, ya me acostumbré a jugar varias veces en el día. Lo máximo que he jugado son tres partidos por día, pero siento que con lo que corro por las noches todos los días, me alcanza para aguantar- relata el futbolista que vive en Aragón, un municipio ubicado al nororiente de la Ciudad de México.<br />
Al ser sólo cuatro nigerianos en la Ciudad de México, Jackson cuenta que han optado por estrechar entre ellos los lazos de amistad, y una forma de ello es ir de fiesta los martes, aunque aclara que si se puede echar relajo diario, para ellos es mejor.<br />
El nigeriano termina por invitarme a una fiesta en la Condesa, una colonia citadina cosmopolita donde se reúne la comunidad africana.<br />
-¡Se va a poner bien, vas a ver!- me dice Jackson mientras me despide con un abrazo apretado.</p>
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		<title>LA CRISIS EUROPEA DE UN LATINOAMERICANO, por Manolo Salazar Vallejo</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Apr 2013 02:38:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jpmeneses</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; MANOLO SALAZAR VALLEJO (ECUADOR) Desde el 2011 vive en Milano pero nació en Guayaquil hace 26 años. Estudió Comunicación Social en la Universidad Casa Grande. Trabajó como redactor en agencias de publicidad, como fotógrafo en Diario El Universo y como periodista freelance en Revista Retrovisor. Antes de migrar trabajó en el Departamento de Comunicación [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #800000;"><strong> <a href="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2012/01/epp_manolosalazar.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-457" alt="EPP_ManoloSalazar" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2012/01/epp_manolosalazar.jpg?w=99" width="99" height="150" /></a></strong></span></p>
<p><em> MANOLO SALAZAR VALLEJO (ECUADOR)<br />
Desde el 2011 vive en Milano pero nació en Guayaquil hace 26 años. Estudió Comunicación Social en la Universidad Casa Grande. Trabajó como redactor en agencias de publicidad, como fotógrafo en Diario El Universo y como periodista freelance en Revista Retrovisor. Antes de migrar trabajó en el Departamento de Comunicación del Ministerio de Relaciones Exteriores. Actualmente sobrevive a la crisis europea.</em></p>
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<p><strong><span style="color: #000000;">LA CRISIS EUROPEA DE UN LATINOAMERICANO</span></strong></p>
<p><strong><em><span style="color: #800000;">Un país, una crisis, cinco realidades atravesadas por la línea de la migración. Historia de Andrés y Silver, inmigrantes sin trabajo que buscan quedarse en Italia; y de Ariana y Silvia, italianas con empleo que han decidido dejar su país en busca de mejores oportunidades laborales. Cuatro realidades narradas desde la experiencia del cronista, migrante ecuatoriano, que vive la crisis en carne propia.</span></em></strong></p>
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<p><span style="color: #000080;"><strong><em>Trabajo final de Manolo Salazar Vallejo</em></strong></span></p>
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<p><span style="color: #000000;">Me lo dijeron tantas veces. “No es la mejor época para emigrar a Europa, en especial a Italia”. Lo sabía, y a pesar que las noticias sobre la crisis no dejaba de figurar entre los titulares de los medios de comunicación, yo, hace meses había decidido dejar Ecuador. Por ello no se me hizo extraño que en el avión, Cristian, compatriota de 20 años oriundo de La Maná, de cabellos negros puntiagudos, piel canela, nariz larga y sonrisa corta, me haya dicho con marcado acento español “Yo de ti, tío, me quedaba nomás”. Tras explicarle mis motivos familiares que llevaban a mudarme a Milano, Cristian me dio su aprobación, no sin antes advertirme de “lo jodido que está” la situación. A los 15 años viajó para vivir con su madre en Figueras, Barcelona; ahora con 20 ya era ciudadano español, había entrado a trabajar en un taller mecánico recién acabado la secundaria y en ese momento regresaba contento de sus vacaciones tras haberse enterado que fue aceptado en el Ejército luego de un primer intento fallido hace un año.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; Ahora que llego tengo que reportarme para saber a qué lugar me envían para los entrenamientos.</span><br />
<span style="color: #000000;"> -¿Y no te da miedo con esto de que España también está metida en la guerra en Oriente Medio?</span><br />
<span style="color: #000000;"> -No, es más yo deseo que me manden a Afganistán.</span><br />
<span style="color: #000000;"> -¿En serio? ¿Por qué?</span><br />
<span style="color: #000000;"> -A mí siempre me ha gustado la adrenalina y la exigencia física. Según lo que me han dicho amigos que han estado allá, pasas días y noches enteras caminando en busca del enemigo. Es duro pero estoy preparado. Además si te envían allá te pagan mejor.</span><br />
<span style="color: #000000;"> -¿Pagan bien en el ejercito?</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; Claro. Yo antes trabajaba como mecánico, de lunes a sábado, 12 horas diarias y no llegaba ni a los €800. En el ejercito, dependiendo de la unidad, el sueldo es de €900 sin contar las comisiones por destino y misión. Si te mandan a Afganistán llegas fácil a los €1500 y si tienes una carrera profesional mucho más.</span><br />
<span style="color: #000000;"> -¿Prefieres eso a una vida tranquila en Barcelona?</span><br />
<span style="color: #000000;"> -¿Qué vida? Uno trabaja todo el día, apenas tienes tiempo para ir a comer porque tienes que regresar enseguida. Eso no es vida. Acá por lo menos voy a tener comida, techo y educación, pues pienso estudiar Ingeniería Mecánica para ascender.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Sin duda Cristian la tenía clara, así como los aproximadamente 6 mil latinoamericanos que hoy en día integran las Fuerzas Armadas de España, sea por amor a una patria madrastra, o en busca de una segunda nacionalidad, o de un mejor ingreso económico.</span></p>
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<p><span style="color: #000000;">Una vez en Italia supe que la palabra crisis no era solo un lejano titular en los noticieros. Era &#8211; y es- la palabra de moda desde que llegué, sobre todo aquella semana de arribo, la misma en que los mercados europeos despidieron a Silvio Berlusconi, obligándolo a dimitir como Primer Ministro. En ese entonces, los noticieros recordaban los cincos procesos judiciales por fraude fiscal y por inducción a la prostitución de menores, analizaban la perdida de mayoría parlamentaria de su partido el PDL y el distanciamiento con su aliado La Lega Nord, partido político acusado de xenófobo. Pero sobre todo recordaban el ridículo de Berlusconi y de Italia frente a Merkel y a Europa . Las calles fueron tomadas por algunos italianos solo cuando la renuncia de Il Cavaliere fue dada por segura. Hombres y mujeres e incluso niños, olvidándose del frio de otoño, aparecían en la televisión aquel domingo histórico, apoderándose principalmente de calles y plazas de Roma, agitando su bandera tricolor, celebrando y esperando, como todos, mejores días.</span><br />
<span style="color: #000000;"> El lunes, mientras en la capital el Presidente Giorgio Napolitano designaba como Primer Ministro al ex Comisario Europeo de Mercado Interior, Mario Monti; en Milano me acercaba a uno de las Comisarias de policías a las que cada extranjero debe ir para oficializar su residencia. El júbilo de los oficiales se veía en las caras y en la conversación de quienes me tomaron los datos, pues la solo salida del ex Cavaliere había logrado que el temido Spread no ascendiera más el record de los 700 puntos en que se ubicaba. “Por lo menos hoy no ha subido y nos salvamos de la vergüenza de que el resto de Europa nos mire igual que a Grecia”.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Tres semanas después, cuando “Super Monti” ya había designado los nombres de sus Ministros, catedráticos universitarios respetados, quienes conformarían el gobierno técnico, asistí puntualmente a la segunda Comisaria policial, esta vez para registrar mis datos y mis huellas digitales en el sistema de Seguridad Italiana. En la sala de espera 5&#215;5 del Sportello di Immigrazione de Legnano, de paredes grises y sin calefacción, una veintena de personas (árabes, africanos, asiáticos y latinoamericanos) esperábamos a que un oficial saliera y diga nuestros nombres para entrar. Ingresé a la sala de las imprentas junto a un chico que soplaba sus manos para pelearle al frio. Andrés Cueva, de 21 años, estatura baja y contextura gruesa, uniformado todo de negro cargaba una chompa de Iron Maiden que hacia juego con su barba descuidada y sus cabellos largos despeinados. Tras una breve presentación nos enteramos que éramos compatriotas, el de Quito, yo de Guayaquil, ambos habíamos llegado hace poco y bajo la misma visa de Lavoro Subordinato. No obstante no nos parecíamos en nada en cuanto a gustos musicales, tema al que inmediatamente Andrés dirigió después de preguntarle que extrañaría de Ecuador.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; Las tocadas de metal con amigos es algo que se que aquí no voy a tener, flaquito. Sabes, no hay nada mejor que juntarse con los panas a chumarse en la calle con vino en cartón mientras a todo volumen escuchamos Sueño Eterno, ¿te gusta Sueño Eterno?</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; No los he escuchado, ¿qué tocan?</span><br />
<span style="color: #000000;"> -Metal, pues. Flaquito, es una de las mejores bandas del país. Pero de ley has escuchado Viuda Negra, esa es más famosa.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; Creo que si de nombre pero no su música.</span><br />
<span style="color: #000000;"> -Sale, no estás en nada ¿ ósea que no sabes quienes son los Toque de Queda, Animal, Legión, Basca? -No-</span><br />
<span style="color: #000000;"> -¿Ni Muscaria? O la más dura de Guayaquil, ¿Spectrum?</span><br />
<span style="color: #000000;"> -Esa si, Muscaria, me suena por amigos.</span><br />
<span style="color: #000000;"> -Psss, por lo menos esa!</span><br />
<span style="color: #000000;"> Tras decepcionarlo con la música Andrés me confesó que en un principio no pensaba venir. Trabajaba en una ferretería, le iba bien, pero una invitación de su padrino, que había emigrado hace 15 años, ofreciéndole casa, comida y papeles en regla lo convenció. A pesar de que los documentos decían que su padrino lo contrataba, siendo su dador de trabajo, esto no era más que un formalismo para poder ingresar. Llegó incluso con las mismas características de viaje que la mía.</span><br />
<span style="color: #000000;"> No hay un estudio de cuanta gente entra a Italia bajo esta modalidad, pero solo en el 2011 el gobierno de “Berlusconni mediante el Decreto Flussi permitió el ingreso -y la regulación de inmigrantes sin papeles- de un total de 98.080 ciudadanos no comunitarios. De los cuales: 52.080 plazas estaban reservadas para trabajadores provenientes de países que tienen convenios con Italia, 30.000 para la categoría de Lavoro Domestico y 16.000 para descendientes de italianos y para cambio de status de estudiantes a residentes. Ecuador no cuenta con un convenio con Italia, por lo que Andrés y yo fuimos seleccionados en la estrecha lista de los 1.000 ciudadanos del resto del mundo habilitados para ingresar. A pesar de la crisis, del aumento de desempleados, de la xenofobia y de las redadas ese año hubo un total de 406 mil aplicaciones. Entrar fue algo así como ganar la lotería.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Pero la realidad es que ambos debíamos buscar trabajo si queríamos quedarnos en la Bell’ Italia que, por primera vez desde 1992, ascendía a 9,8% la tasa de desocupación. Según el Istat (Instituto Nacional de Estadística) en personas eso significa 2.506.000 desempleados.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; ¿Y has estado buscando algo?</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; Si, desde hace tres meses ando, pero tú sabes, está jodida la cosa, flaquito. Pero igual, no pierdo la esperanza. Ahora me metí a tocar la guitarra en la iglesia cercana de mi casa. No me gusta pero me recomendaron entrar para así conocer gente y ver si por ahí sale camello. Puede que me salga para hacer de muratore (albañil). ¿Tu trabajarías de muratore?</span><br />
<span style="color: #000000;"> -Claro, hay que trabajar de lo que salga.</span><br />
<span style="color: #000000;"> -Es verdad. Ojalá me salga eso.</span></p>
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<p><span style="color: #000000;">Para algunos fue una hermosa mañana de sol aquella del 8 de mayo de 2011, en la isla de Lampedusa. El video de la página del Corriere della Sera muestra rostros de alegría y cansancio gritando “I Love Italy” desde la barca celeste- blanca, de 5 metros de largo por 2 de ancho, perteneciente a la Guardia Costera Italiana. Es la llegada del tercer grupo con 60 migrantes africanos rescatados de un barcaza rústica que transportaba 550 personas y que horas antes había chocado contra las rocas. No obstante para Silver Bagongo fue la primera vez que sintió miedo desde que partió. Ni siquiera las noches en que el cielo y el mar se confunden cegando el horizonte causaron temor en este centroafricano de 1.85 m que, viendo el video, relata sintió aquello al no saber qué sería de su vida en tierras italianas.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Conocí a Silver asistiendo a Asnada, una escuela experimental de lengua que no solo busca enseñar el italiano a extranjeros -mayormente de África y Oriente Medio que vienen huyendo de guerras, de gobiernos factos o de la pobreza extrema- sino que adicionalmente trabaja, a través del uso de la palabra, temas que permitan una mejor integración de los estudiantes a la sociedad italiana. Ubicada en la zona de Bovisa, la escuela tiene su sede en una Biblioteca Pública de Milán en la que cada mañana de martes y jueves seis mujeres italianas y una chilena se embarcan en la laboriosa tarea de enseñar las reglas básicas de la gramática, la ortografía y la correcta pronunciación a aproximadamente 50 inmigrantes, mayoritariamente hombres, que en muchos casos no han tenido una educación básica en sus países.</span><br />
<span style="color: #000000;"> En clases, Silver, destaca por su domino del italiano levemente afrancesado, por su alta estatura, por su buen humor y por su constante sonrisa de sandía. Un año atrás, mucho antes de estar sentado en una sala rodeada de libros ayudando a sus compañeros con la nueva lengua, Silver cruzó el Mediterráneo durante cuatro días sobre una barca sin radar, sin conductor capacitado y sin saber si sobreviviría a un mar borrascoso que desde 1998 ha cobrado las vidas de al menos 18.278 personas según Fortress Europe. Al sobrevivir el viaje él y sus compañeros se convirtieron en uno de los 56.000 inmigrantes que arribaron por aquella ruta a Italia, un nuevo record en los registros del Concilio Italiano para Refugiados.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Desde el 2003 la guerra invadió su vida, obligándolo aquel año a dejar su país tras el golpe de estado efectuado por Francois Bozizé en la que asesinaron a sus padres y lo separaron de sus hermanos. Buscó mejores días en Chad, donde trabajó como electricista en una base del ejército francés, y dejó el país cuando la guerra civil iniciada en el 2005 se hizo insoportable. Cruzó hasta Libia en el 2009 donde faltaba libertad de expresión pero no trabajo. Su plan era permanecer un par de años, ahorrar para intentar viajar a Estados Unidos, pero a los cinco meses de haberse instalado iniciaron los bombardeos de la OTAN para derrocar a Gadafi. Dos meses después supo de una barca que salía para Europa. Días antes un rebelde libio le había apuntado un arma a la cabeza robándole sus pertenencias. Decidió que era, otra vez, hora de partir.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; Nunca pensé en venir a Italia a hacer dinero porque pensaba que no iba a tener la posibilidad de hacerlo como en Libia. Allí no necesitaba documentos, no me pedían papeles o titulo para trabajar. Allá podías estar en tu casa y te buscaban para trabajar, eso no sucede acá.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Me lo dice una tarde de marzo, en una de las decenas de jornadas de protestas, que se han efectuado en la era Monti, a partir de la subida de impuestos como parte de las medidas de austeridad. Silver habla con voz ligera y pausada, manteniendo su habitual sonrisa que no desaparece a pesar de frecuentar sin resultados Agencias de Lavoro, a pesar de haber dejado su Curriculum en más de 15 puestos donde ofrecían trabajo y a pesar de estar por más de seis meses en lista de espera para frecuentar un curso de electricista que le permitiría trabajar.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; Acá son cerrados. Cuando he buscado trabajo como electricista me dicen que porque en África la potencia es de 110 watts entonces no puedo trabajar aquí, por lo que me mandan a hacer una formación. Pero en mi país he trabajado sobre 220. Esto es una tensión de una fase por metro, la electricidad es una ciencia exacta.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; ¿Pero es un curso que toda persona tiene que hacer para trabajar como electricista?</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; No se necesita pero el hecho de ser extranjero tienes que hacerlo. Di el examen en italiano para ingresar al curso en un centro de formación para migrantes, con cupo para 15 personas, pero cuando lo hice habían 8 italianos también aplicando. Al salir los resultados vi que quedé en el puesto 16. He ido a preguntar qué puedo hacer pero me dijeron que tengo que esperar a que uno se retire para poder entrar.</span><br />
<span style="color: #000000;"> -¿No es más fácil, por la lengua, ir a buscar trabajo en Francia?</span><br />
<span style="color: #000000;"> -A lo mejor pero no me quiero ir. Me gusta Italia porque he encontrado buenos amigos en Milán, no me gusta por el punto financiero. Además pienso que si estaría en Estados Unidos o en Francia sería siempre difícil porque no es mi país. Lo importante es no perder la esperanza.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Hoy en día Silver forma parte de los 5.662 inmigrantes que poseen el soggiorno, o residencia, bajo una protección humanitaria. Su domicilio en Nelegnano y sus ingresos mensuales de €75 corren a cargo de un fondo de las Naciones Unidas, manejadas por el Ministerio de Interior y la Cruz Roja Italiana. Solo encontrando un trabajo podría escoger vivir en Milán o tener un ingreso económico que le alcance a fin de mes . Hoy en día, Silver, sin perder el optimismo, recorre las calles de Milán en busca de no formar parte de los aproximadamente 235 mil extranjeros desocupados y así no tener que pensar cruzar la frontera otra vez.</span></p>
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<p><span style="color: #000000;">Cuando amigos y familiares, al otro lado del mundo, me preguntan ¿qué tal vivir en Italia? respondo con un “Chevere, me gusta”. Y es verdad. Lo bueno de vivir en una ciudad nueva como Milán es que todo precisamente es nuevo, siempre hay algo por conocer (gente, lugares, palabras, expresiones, hechos) que hacen de los días un cuaderno blanco que uno va llenando. Todo lo contrario pensaba Aria Lory cuando la conocí en diciembre. Esta risueña milanesa de 25 años, dueña de lentes rojos y cabello café corto, me dijo en un español perfecto, adquirido tras vivir un año en Ecuador, que la ciudad que me parecía nueva a ella le parecía vieja, gris, fría, húmeda, repetitiva y cara. Tres meses antes se había despedido de su vida de viajes por mar, selva y montaña, por ello cuando su avión aterrizó en el aeropuerto de Malpensa no pudo evitar derramar lagrimas al recordar su hermosa vida en “el tercer mundo”.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Cuando la volví a ver meses después mantenía el mismo discurso pero esta vez tenía en mente emigrar o a un país de Latinoamérica, o Asia o al sur de España. Su sonrisa moría cuando tocábamos el tema de la crisis, se la notaba cansada de tocar puertas para trabajar en su campo. Había estudiado en la universidad Terapia Neuropsicomotriz, pero desde su llegada solo había podido conseguir cuatro trabajos a medio tiempo: ayudando a un niño con problemas de aprendizaje después de la escuela, como vendedora de un lujoso local de muebles, como barista en un café y como mesera por las noches en un bar llamado Unión. Mientras Andrés, Silver y yo a diario emprendíamos la búsqueda de un trabajo para permanecer en el país, Aria sacaba tiempo de donde no tenía para desempeñar cuatro trabajos que le permitieran irse de Italia y ser una más de los 2milones de italianos que han partido desde el 2010.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Cuando le conté sobre mi decisión de estudiar un máster o una carrera nueva, para tener alguna mejor oportunidad aquí y para agregar un titulo más a mi curriculum, Aria frunció el ceño y con un español italianizado me dijo mirándome a los ojos:</span><br />
<span style="color: #000000;"> -¡Hoy tener un titulo no te garantiza nada! Ahora mismo tengo siete amigos “laureados” hace no más de tres años y todavía no han encontrado trabajo. ¿De qué sirve haber estudiado cinco años, tener la cabeza llena de conocimiento y salir a un mercado que quiere que trabajes gratis?</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; Pero es cuestión de crear algo.</span><br />
<span style="color: #000000;"> -Sí pero difícil obtener apoyo ahora. Y solo no puedes. A menos que tengas mucha plata o de pedirle a tus padres que te ayuden, pero la situación no es buena ni para ellos.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Su respuesta quedó bailando por días en mi cabeza. Crisis. Trabajo. Estudio. Desempleo. El país que ha ganado 57 Oscars, 20 Premios Nobel y 4 Mundiales de futbol, no solo es el país con mayor número de jóvenes universitarios desocupados en Europa (+15%), además tiene la gasolina más cara (+12%) y, según el Eurostat, el costo de vida más alto (+2%) al tener uno de los ingresos anuales netos más bajos (€23.406) por detrás de Grecia (casi €30.000), Irlanda (€31.810) y España (€27.741). Comenzaba abril y para entonces la confianza en el Presidente Monti había descendido del 54% al 46%.</span></p>
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<p><span style="color: #000000;">-Porco Stronzo!</span><br />
<span style="color: #000000;"> El fuerte insulto termina de llamar la atención a los que, segundos antes, no se habían inmutado por el escandaloso ruido de la bocina y el dramático frenado a raya que el conductor de un costoso BMW gris había protagonizado. Diez metros más adelante, una persona asiática, con lentes y vestido blanco y de cabellos largos que salen de un sobrero negro de copa -a lo Alex DeLarge, de la Naranja Mecanica-, huye a toda carrera sobre una bicicleta negra. No presta atención al insulto dirigido a él y con cara de preocupación pasa alado de las personas en la acera al ver que el dueño del BMW, rayado por la bicicleta, ha empezado a darle caza. Esto ocurre en Zona Brera durante la Semana de la Moda. Siete días de abril que marcan un antes y después en Milán, las calles son invadidas de exóticos personajes, como el asiático, de arquitectos, diseñadores –industriales y de interiores- y de empresarios de toda Europa que llegan hasta la ciudad para ver las últimas tendencias del diseño de muebles, cocinas y un sinnúmero de artículos para el hogar que son exhibidos, con cóctel gratis, en diversos bares y locales de la ciudad.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Aquellos días parece que Milán no estuviera en medio de una crisis. Pero lo está. Sobre aquel tema durante semanas venía hablando con Silvia Bo, arquitecta italiana de 28 años, estatura media, cabellos ondulados y amplia sonrisa. Su acento argentino llama la atención cuando habla. Vive en Torino pero con planes a corto plazo de mudarse a Paris, la segunda ciudad más cara de Europa en cuanto arriendos. Por el momento Silvia no es una de las 2.506.000 personas desocupadas en Italia, trabaja en un estudio de arquitectura, con contrato hasta julio, fecha en la que tiene planeado partir y unirse al grupo de 300.000 italianos profesionales que han decidido dejar el país.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; Yo no me voy porque tengo la necesidad económica de irme. Mal o bien aquí tengo una casa en la que solo pago la spessa, tengo contactos con los que podría conseguir un trabajo nuevo y tengo a mis padres que me podrían ayudar en crisis extrema. Me voy porque no veo posibilidades de mejorar como profesional, un poco decepcionada por las experiencias que tuve.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; ¿Como qué?</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; Miro a la gente que trabaja conmigo y que tiene 10 años más que yo y lo que veo no me gusta. No me da ganas de invertir y hacer esfuerzos en algo que no veo mucho progreso y poca satisfacción. Al principio tienes mucho entusiasmo por qué quieres aprender muchas cosas, entonces no te quejas si te ofrecen trabajar gratis, o si no estás contento con la paga. Pero luego si tu quieres aprender cosas nuevas y aplicarlas en los estudios, no valoran tu emprendimiento, te dicen que aquel programa nuevo que estudiaste haciendo un curso no lo usan allí. Me ha pasado en mi experiencia laboral durante estos dos años, acá como que empiezas pero no vas creciendo en oportunidades. Entonces tengo la idea de que no podré construir algo importante.</span><br />
<span style="color: #000000;"> -¿Y en Francia si?</span><br />
<span style="color: #000000;"> -De lo que he averiguado sí. En Francia hay ese ideal de seguir creciendo. Comenzando con el apoyo que te dan, por ejemplo, los estudiantes que hacen stage tienen un sueldo mínimo solventado por el estado, si estás graduado no es posible que trabaje gratis, es ilegal. En los años que he trabajado el sueldo máximo que me han pagado ha sido de €1.000, en Francia el mínimo para un arquitecto recién graduado, sin experiencia, es de €1600.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; Y si no te va bien en Paris, también están en crisis?</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; Puede ser que Francia este peor que antes, pero por lo que veo, en mi campo de trabajo ahora ofrece más oportunidades que acá. A ver qué pasa, puede ser un fracaso igual, ¿por qué no? Lo peor que me pueda pasar es regresar hablando bien el francés.</span></p>
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<p><span style="color: #000000;">Mientras veo por la televisión a Mario Monti hablando sobre los terremotos que ha sacudido a Italia en el transcurso de estas dos semanas, recuerdo la primera vez que hablé con Silvia en que me preguntó por qué había decidido venir cuando la tendencia es partir. Tras contarle que llegaba a reencontrarme con mi familia, de quienes había estado separado más de diez años, se alegró por mi decisión y me recomendó no dejarme envolver del pesimismo que sintió al arribar a Italia después de haber pasado un año de intercambio en Argentina. Ambiente oscuro, compañeros, derrotados, sin entusiasmo de materializar ideas, sea por saturación o resignación a poder tener solo resultados peores. Diferente a Latinoamérica donde la gente que conoció tenía una forma diferente de pensar el futuro, con más imaginación y proyectos.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Esta crónica nace como aquello. Como un nuevo proyecto que le da pelea a la crisis.</span></p>
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		<title>EL FAGOTISTA DE MADRID, por Marcela Fernández Barreneche</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Apr 2013 02:16:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jpmeneses</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; MARCELA FERNÁNDEZ. Colombiana de 22 años estudiante de periodismo y literatura. Viajera incansable, buscadora de historias por vocación &#160; &#160; &#160; &#160; EL FAGOTISTA DE MADRID El fagot llega a su vida salvándole la vida a un joven, años después viaja a Madrid como fagotista de la orquesta de ópera, ballet y zarzuela cubana. [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #800000;"><strong><a href="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2012/01/epp_fernandez.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-460" alt="EPP_Fernandez" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2012/01/epp_fernandez.jpg?w=150" width="150" height="100" /></a></strong></span></p>
<p><em> MARCELA FERNÁNDEZ. Colombiana de 22 años estudiante de periodismo y literatura. Viajera incansable, buscadora de historias por vocación</em></p>
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<p><span style="color: #000000;"><strong>EL FAGOTISTA DE MADRID</strong></span></p>
<p><strong><span style="color: #800000;">El fagot llega a su vida salvándole la vida a un joven, años después viaja a Madrid como fagotista de la orquesta de ópera, ballet y zarzuela cubana. Cándido toca el fagot hace 20 años en el metro de Madrid, tocar en las estaciones no le da para vivir pero con lo que gana puede subsistir. El fagot es más que su familia, el ajedrez su refugio </span></strong><br />
<strong><span style="color: #800000;">  </span></strong></p>
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<p><em><strong><span style="color: #000080;">Trabajo final de Marcela Fernández</span></strong></em></p>
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<p><span style="color: #000000;"> </span></p>
<p><span style="color: #000000;">En Cuba, mientras muchos eran señalados por luchar contra el sistema, Cándido empieza una lucha personal por poder estudiar, se va de su isla en 1993 con la orquesta de ópera cubana creyendo encontrar en Madrid desarrollo para su instrumento, el fagot, y buscando poner en manos de las nuevas generaciones un libro que escribió sobre la enseñanza de este tubo cónico perteneciente a la familia de viento-madera.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Mientras esperaba la resolución de asilo, vivía en un albergue, sus compañeros le recomendaron tocar en el metro mientras se solucionaba su situación.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Cándido ensayaba en el parque de El Retiro de 8 pm a 2 am, de lunes a domingo, “Uno nunca sabe todo”. decía. Por eso estudiaba tocando en la puerta de Alcalá mientras en el día trabajaba tocando el Fagot en las estaciones del metro.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Un día mientras tocaba en la estación de Príncipe de Vergara, se le acercó una señora para informarle sobre una convocatoria que hacía la filarmónica en el teatro Calderón al día siguiente.</span><br />
<span style="color: #000000;"> -deme su dirección, si usted no va, yo lo voy a buscar a su casa.</span><br />
<span style="color: #000000;"> La señora no tuvo que ir por Cándido, Al otro día estaba en Banco de España a las 6 de la mañana, 3 horas antes de la convocatoria para poder practicar.Entro al teatro, minutos antes de la convocatoria, preguntó dónde podía practicar. Lo enviaron a la cuarta planta, y después de unos minutos lo llamaron y le preguntaron si era él quien estaba tocando.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Cándido no tuvo que entrar a la convocatoria, fue una contratación directa, nunca se imaginaron encontrar un fagotista como el, y mientras los demás músicos tuvieron que esperar un mes para la respuesta, se fue a casa con un contrato firmado en el bolsillo.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Mientras se presentaban ante el público, se cayó una cornisa del teatro, murió una persona que estaba afuera del teatro, en su coche, mientras esperaba el semáforo. El teatro cerró sus puertas y no pudieron presentarsemás, todos se quedaron sin trabajo,Cándido empezaba otra vez de cero. “Todos me decían que no me fuera del país que mi fagot aquí era imprescindible, y por eso decidí quedarme”. Afirma.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Cándido dejo en Cuba su familia, antes de partir, le dijo a su mujer “si en dos años ustedes no pueden viajar a España o yo no puedo volver a Cuba, olvídate de mí, tu eres mujer y los años pasan, echa tu pa‘lante sin mí”.</span><br />
<span style="color: #000000;"> “Mi vino es amargo, pero es mi vino, Cuba es mi patria, yo no olvido eso, pero no añoro volver”.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Cuando se va de viaje, lo mejor es dejar ese presente, hace daño pensar en lo que se ha dejado atrás constantemente, “yo me quito el reloj si hace falta que mi hijo viva mejor en Cuba” dice Cándido, hace 20 años no va a la isla y prefiere ser el quien se sacrifica por su familia, llevarlos a España no está dentro de sus posibilidades.</span><br />
<span style="color: #000000;"> “En España el Fagot ha sido más que mi familia, durante 20 años ha tocado día tras día en una estación del metro diferente durante dos horas diarias”. Dos horas en Fagot que equivaldría a 4 horas en una orquesta por la resistencia que exige el instrumento, por su propia seguridad no puede tocar más de 2 horas, aunque quisiera hacerlo para ganar más dinero, si lo hiciera en dos meses estaría destruido.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Esta dificultad no la tienen otros músicos que pueden tocar hasta 6 horas de corrido, su instrumento no les da esta limitación, por este motivo a veces los demás músicos encuentran primero los mejores lugares o los más concurridos.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Los lugares se escogen por rotación. Mientras Cándido toca en el pasaje que conecta la calle Lagasca con el parque El Retiro, Saulo toca la guitarra desde las 6 am en el pasaje de avenida América de la línea 6, es un buen lugar para tocar el fagot pero suele estar siempre ocupado por los instrumentos de cuerda que pueden tocar indefinidamente, al mismo tiempo Tony toca la flauta en príncipe Vergara, estación donde la acústica es envidiable. Muchos músicos usan grabadora o amplificador, no es el mismo esfuerzo, no es el caso de los 146 centímetros del fagot.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Cándido no escoge el lugar porque den allí más o menos dinero, sabe que en promedio recibe mínimo 5 euros sin importar el lugar en el que este, aunque con la crisis se corre el riesgo de bajar la cantidad. El lugar se escoge en realidad según la acústica. Es diferente si se toca al aire libre o en el pasaje de alguna estación, hay condiciones instrumentales que se deben considerar, “lo que te hace mejor fagotista es el medio, los lugares donde tocas”, y otras características, como por ejemplo la boquilla.</span></p>
<p>&nbsp;<br />
<span style="color: #000000;"> Una boquilla cuesta 40 euros, y puede durar 3 días aproximadamente. Desde 1995 Cándido tiene un millón de pesetas en boquillas, corrió con suerte, la casa de Repardiz, una casa de música donde iba a tomarse unas cañasdespués de tocar, tuvo que cerrar , le dejaron allí dos cajas llenas de boquillas, todavía le quedan 3 boquillas por usar.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Enrique, el solista de la banda filarmónica de Madrid también le ha ayudado a conservar sus boquillas, después de usarlas Cándido las limpia y puede seguir usándolas. Un día, el reconocido solista se le acercó y le pregunto:</span><br />
<span style="color: #000000;"> -¿cuánto me cobra por darme clases?</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; yo si te ayudo lo hago gratuitamente, tú me dirás si notas la diferencia.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Al terminar la lección, Enrique le dijo que no valían sus estudios en Alemania, ni los 5 mil euros pagados en cursos en conservatorios, ni el dinero ni el tiempo invertido en esas lecciones habían logrado lo queCándido, en poco tiempo había hecho,“no tengo como pagártelo”, me dijo con cariño, que alguien sepa tocar mejor el fagot es siempre su mayor recompensa.</span></p>
<p>&nbsp;<br />
<span style="color: #000000;"> Desafortunadamente en España no funciona el “favor con favor se paga”, hay que correr con la suerte de que alguien quiera ayudar y quiera asumir el riesgo de hacerlo, pero “cuando eres músico, los años pasan y te vas dando cuenta que te estas desperdiciando, lo correcto es aprovechar los saberes, aprender a formar una persona través de un instrumento”. El fagot de Cándido ha sido usado siempre como apagafuegos.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Cuando se enferma el fagotista de alguna orquesta, siempre piensan en el “moreno”. “lo has tocado impecable, mejor que el solista original”, le dicen, pero aun así sigue siendo un reemplazo. “Si en cualquier parte del mundo yo veo un letrero que dice: audiciones de fagot, sé que lo que buscan es calidad, aquí se fijan primero en mis papeles”.</span><br />
<span style="color: #000000;"> En cuba un músico es un personaje honrado, en EspañaCándido es un inmigrantemás.</span><br />
<span style="color: #000000;"> “lo mío es esperar un tiempo, pero como decimos en mi país, el arroz se está pasando, si no encuentro nada aquí, me voy, no es que Madrid me amarre, es que no tengo como irme”. En Madrid Cándido se siente siempre en casa ajena, necesita una buena oferta de trabajo.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Tocar en el metro da para subsistir, pero no para vivir, “si los otros tampoco tienen,¿cómo te van a dar?”. Tienes que estar convencido de que te van a echar, la gente es amable, es buena, sin conocerte te ayudan, yo tengo que estar agradecido con el pueblo de Madrid, los demás no son agradecidos, ni los jóvenes ni los viejos saben ya de gratitud.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Si te dan un céntimo a lo mejor en una hora te haces 100 céntimos, y con el paso de las horas esos céntimos se convierten en euros.</span><br />
<span style="color: #000000;"> A veces aparece un turista o algún madrileño con tiempo que le piden una melodía particular, el solo del barbero de Sevilla, el concierto de Mozart, Sherezade en Fagot o el bolero de Ravel, el más pedido, y Cándido recibe 10 euros, se hace un díaespléndido, y puede darse el lujo de comprar cigarros.</span><br />
<span style="color: #000000;"> “esto pasa un día, excepcionalmente cada tres meses”, dice, mientras se fuma un cigarro y recuerda su infancia.</span><br />
<span style="color: #000000;"> “el fagot llego a mi vida mientras le salvaba la vida a un joven” dice este cubano de Guantánamo, criado en la Habana, varón único en una familia de tres hermanas menores.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Cuando tenía 12 años su madre sufrió un pasmo, y desde aquel entonces mantuvo una extraña enfermedad. “yo cargue con la responsabilidad de la casa, le cargaba el agua a los vecinos, limpiaba zapatos y echaba carbón en los hornos”.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Una tarde, vio como unos muchachos que venían del sector marginal se acercaban a un grupo de chicos para quitarles sus juguetes. “era el día de reyes, veo como se los quitan y empiezan a pelear, uno de ellos quería meterle un puñalazo al chico, en ese entonces tenía una garabato conmigo porque siempre andaba solo, me metí a defenderlo y termine preso.”</span><br />
<span style="color: #000000;"> El padre del chico apuñalado era teniente de la marina y al enterarse de que Cándido le había salvado la vida a su hijo de 3 años fue a sacarlo de la cárcel.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Recuerdo sus palabras, me dijo, “te voy a regalar tres cosas, unos zapatos porque siempre andas descalzo, una muda de vestir porque me han dicho que siempre usas la misma, y te voy a dar de comer porque sé que ayudas a tu mama, pero todavía hace falta una cosa: te voy a regalar un instrumento, ¿cuál quieres?</span><br />
<span style="color: #000000;"> Los ojos de Cándido se iluminaron.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8211; yo toco el fagot, mis hijos tocan la flauta y el violín.</span><br />
<span style="color: #000000;"> -yo también quiero tocar el fagot.</span><br />
<span style="color: #000000;"> -deberías elegir otro instrumento, el fagot toma tiempo aprender a tocarlo bien.</span><br />
<span style="color: #000000;"> La mano de Cándido era muy pequeña, no podía cogerlo, no podía tocarlo.</span></p>
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<p><span style="color: #000000;">El y Su familia tuvieron que trasladarse a Guantánamo para cuidar a su madre. Un año y medio después volvió a la Habana y fue a ver al señor Corrales.</span><br />
<span style="color: #000000;"> -ven acá a ver si ya puedes tocarlo como se debe.</span><br />
<span style="color: #000000;"> “Don Julián me enseño como hacer música, era un muy buen fagotista. Me daba clases gratuitas en la sala de su casa, todos los días, y me decía, tu eres igual que un hijo mío”.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Cándido llego a tocar mejor que su profesor, logro tocar una pieza que él no había podido descifrar.</span><br />
<span style="color: #000000;"> -¿cómo lo has hecho?</span><br />
<span style="color: #000000;"> Canido uso las mismas palabras que él le repetía:</span><br />
<span style="color: #000000;"> -Cuando uno toca no se dice como se hace.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Julián Corrales le recomendó al maestro Rafael Orozco, lo envió al conservatorio de música. Allí le hacían pruebas, pero él no daba la talla, “si no coges puntos te saco del conservatorio” le decía, Cándido traía imperfecciones que no habían sido corregidas, pero se superó y logro pasar los puntos necesarios y adquirir un nivel jamás esperado.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Hasta que llegó la hora de volver a partir, esta vez a Camagüey para prestar el servicio militar a los 17 años en la banda del estado mayor general, eran dos tocando el fagot.</span><br />
<span style="color: #000000;"> 9 meses después vuelve al conservatorio, y el maestro le sugiere presentarse para el próximo examen, Cándido se atreve a presentar el examen previo y toca ante el tribunal, lo aplauden impresionados, él se para y les dice con el libro de wizimburg en mano:</span><br />
<span style="color: #000000;"> -de este libro díganme que lección quieren que toque.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Ellos escogieron una lección a dúo, la tocan dos fagots a la vez, Cándido la toco a memoria, “en la música todo se me graba”. Le dieron una calificación de 100 puntos y un nivel superior en fagot. “usted hizo 7 años de fagot en 9 meses”, me dijeron al finalizar.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Le otorgaron una beca para estudiar en Alemania, pero cuando en el conservatorio se enteraron, se la terminaron dando a otro alumno, hijo de un político de pinar del rio. Pensó dejar de tocar el fagot, fue su mamá la que le insistió que debía continuar.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Empezó a soñarse a sí mismo tocando el fagot, mientras dormía veía un escenario, un telón rojo, una orquesta, despertaba siempre con un teatro en mente, un teatro igual al teatro Calderón, el primer escenario en el que toco después de haber llegado a Madrid.</span><br />
<span style="color: #000000;"> El sueño de ser músico se hizo realidad, aunque más adelante, por necesidad, se convertiría no solo en músico sino también en portero, albañil, pintor y hasta camarero.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Fue camarero en el café comercial de Bilbao, donde ahora se celebraba el XVI open internacional de ajedrez esa mañana estaba allí, no como camarero, sino como participante del torno sentado en la mesa 24.</span><br />
<span style="color: #000000;"> El torneo le había pagado la inscripción, Cándido era bien conocido por los organizadores, desde que llego a Madrid el ajedrez se había convertido en su refugio. “Participo en el torneo porque hay premios en metálico, solo hay que acumular puntos para poder irse con algo en los bolsillos”.</span><br />
<span style="color: #000000;"> En Cuba nunca se sentó frente a un tablero de ajedrez, antes de partir un amigo suyo le dio unas cuantas clases técnicas para aprender a jugar, le recomendó usarlo como fuente de escape, como excusa para conocer gente importante.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Él es la sensación del torneo, entre otras cosas porque es el único negro que juega al ajedrez y además, toca el fagot.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Ser negro puede ser un prejuicio y más cuando se vive lejos de la propia patria , pero el fagot ha disimulado sus rasgos físicos,” no es lo mismo ir con una bolsa que ir con un estuche, yo sé lo que llevo dentro, cargo un fagot que aunque no es el mejor porque no tengo 35 mil euros para pagarlo, si llevo algo por lo que me darían a cambio al menos 20 mil euros, el fagot no es como la flauta, el fagot es otra cosa, no es un pedazo de palo.”.</span></p>
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<p><span style="color: #000000;">Hay otro Cándido como el fagotista, que también le apuesta al optimismo y el justamente este es el nombre de la obra de Voltaire (Cándido o el optimismo), un cuento filosófico que sigue las peripecias de Cándido, el protagonista quien se encuentra por primera vez con el optimismo “todo sucede para bien en este, el mejor de los mundos posibles” dice el personaje.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Ambos Cándidos viven aventuras que refutan esta idea, pero ambos personajes se aferran a defenderla, en el pesimismo moderado de Voltaire el mundo tal cual nunca cambiara, es imposible cambiarlo, pero en el mundo de Cándido, el fagotista, si es posible cambiarlo, si nos preocupamos de lo que nos rodea más íntimamente podemos hacer por lo menos nuestra vida más prospera.</span><br />
<span style="color: #000000;"> “Hay que cultivar nuestro jardín” dice el Cándido de Voltaire,mientras el cubano fagotista cultiva el suyo, y aunque en el no crezca caña de azúcar o boniato, ni frijoles ni arroz para hacer congrí, el protagonista detrás del fagot afirma que “nunca es tarde si la dicha es buena”, en este mundo todo sucede por algo, si tú tienes el espíritu de que va a pasar algo, algo pasa, los perdedores dejan que las cosas pasen, los triunfadores hacen que las cosas pasen.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Cándido no quiere quedar en tablas con la vida como si fuera un partido de ajedrez, quiere mover sus fichas de la mejor manera, quiere que las cosas pasen, buscando de principio a fin un lindo jaque mate.</span></p>
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		<title>UN ÁNGEL SOBRECAPACITADO, por Mónica Ocampo</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Apr 2013 01:38:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jpmeneses</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[MÓNICA OCAMPO (México). Mónica Ocampo se considera una nómada del periodismo. Las redacciones de Excélsior, Milenio, W Radio y Récord fueron su hogar durante sus ocho años como reportera. Actualmente es freelance y colabora en la Revista Domingo del periódico El Universal, SINEMBARGO.MX. También ha publicado en Chilango del Grupo Editorial Expansión, SOHO México y [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong style="color: #800000;"><a href="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2012/01/epp_ocampo.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-459" alt="EPP_Ocampo" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2012/01/epp_ocampo.jpg?w=150" width="150" height="112" /></a></strong></p>
<p><em>MÓNICA OCAMPO (México). Mónica Ocampo se considera una nómada del periodismo. Las redacciones de Excélsior, Milenio, W Radio y Récord fueron su hogar durante sus ocho años como reportera. Actualmente es freelance y colabora en la Revista Domingo del periódico El Universal, SINEMBARGO.MX. También ha publicado en Chilango del Grupo Editorial Expansión, SOHO México y ASIASUR en Perú. En 2012, fue seleccionada por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), para tomar el Taller de Reportería e Investigación en el periodismo cultural con el cronista colombiano Alberto Salcedo Ramos en Tijuana.</em></p>
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<p><span style="color: #000000;"><strong>UN ÁNGEL SOBRECAPACITADO</strong></span></p>
<p><span style="color: #800000;"><strong>Desde pequeño Ángel fue diferente al resto de los niños. Siempre tuvo problemas para adaptarse al modelo educativo tradicional, incluso sus profesores lo consideraban como un Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). Pero con la llegada de la adolescencia él y sus padres descubrieron que formaba parte del tres por ciento de la población infantil con sobrecapacidad en México. </strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000080;"><strong><em>Trabajo final de Mónica Ocampo</em></strong></span></p>
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<p><span style="color: #000000;"> </span><span style="color: #000000;">Mientras juguetea con los dedos de las manos, Ángel revela que su ídolo es Steve Jobs. Sus cejas gruesas y negras se fruncen cuando confiesa que sus padres no le han comprado la biografía que publicó Walter Isaacson -ex director de la revista estadounidense Time en 2011-, sin embargo, ese no ha sido impedimento para mirar, leer y aprender todo lo relacionado con la vida del creador de Apple, “internet ha sido mi guía”, dice con voz chillante consecuencia de la pubertad.</span></p>
<p><span style="color: #000000;"> A diferencia de algunos chicos de su edad que intentan ser un papel calca del personaje que admiran, físicamente Ángel tiene una apariencia diferente a la del gurú de la tecnología. Sus delgados brazos son cubiertos por una camisa a cuadros abrochada hasta el cuello mientras el cinturón de su pantalón caqui le da media vuelta a su cintura. Nada que ver con el jersey negro y pantalón de mezclilla con el que Jobs hacia sus apariciones públicas.</span><br />
<span style="color: #000000;"> En realidad, en lo que Ángel admira de se siente identificado con Steve es en la pasión por las computadoras, las películas de animación y la edición digital, habilidad que manifestó desde muy pequeño. El muñeco de Buzz Lightyear -el personaje de la saga de Toy Story- que sus padres le regalaron a los siete años es fecha que permanece guardado en su caja. Mientras que de la película el detrás de cámaras fue lo que más le impacto por los efectos digitales que PIXAR utilizó.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Durante dos meses, cada fin de semana se paraba a las seis de la mañana. Se levantaba de su cama despacio y caminaba hacia la sala de su casa, le bajaba todo el volumen a la televisión para ver el detrás de cámaras de la película protagonizada por el juguete viviente Woody, el vaquero de piernas flacas.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Meses después, Ángel ocupó el cargo de productor oficial del video de los XV años de sus primas, una de las celebraciones más esperadas por la mayoría de las adolescentes mexicanas, “la primera vez fue un regalo, pero a las demás les agrado así que me lo pidieron”, dice mientras mueve de un lado a otro el pie izquierdo.</span><br />
<span style="color: #000000;"> ¿Pero no toda la vida querrás dedicarte a grabar XV años?</span><br />
<span style="color: #000000;"> -Por supuesto que no. Lo hago porque son mis primas y las quiero, pero a mí me gustaría trabajar en PIXAR. Conforme pasa el tiempo se crean programas digitales muy buenos para crear muchos efectos.</span><br />
<span style="color: #000000;"> ¿Eso quiere decir que tendrás que irte de México?</span><br />
<span style="color: #000000;"> -Para nada. Si las esperanzas son muy pocas me iría a Estados Unidos, pero en México estoy seguro que siempre encontraré algo bueno. No hay necesidad de buscar la felicidad en las cosas materiales. Aquí puedo estudiar cualquier cosa gracias a internet. La verdad no quiero sacrificar el tiempo con mi familia.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Sorprende la seguridad con la que se imagina su futuro. Araceli, su madre recuerda que Ángel siempre ha sido así desde pequeño. Desde los tres años, ella y su esposo Javier comenzaron a notar cosas extrañas. Su hijo mostraba una fluidez verbal asombrosa. Usaba palabras que no correspondían con su edad, manifestaba interés en temas muy concretos como el uso de tecnologías.</span><br />
<span style="color: #000000;"> “¿Quién va a venir? Pues el Papa Juan Pablo II ¿A dónde vas a ir? Pues a Chiapas, mamá”, esas eran las frases que Ángel decía a los dos años.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Sin embargo, la pareja tardó doce años en descubrir que su hijo era superdotado a pesar de los constantes problemas que tenía para adaptarse al modelo educativo tradicional.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Además de que no le gustaba convivir con niños de su edad. Ángel siempre estaba solo.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">..</span></p>
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<p><strong><span style="color: #000000;">Inteligente, pero inadaptado</span></strong><br />
<span style="color: #000000;"> La educación primaria fue un calvario para Ángel y su familia. Él no entendía a los profesores ni a los compañeros, y ellos tampoco le entendían a él.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Su habilidad para aprenderse todo sin mayor esfuerzo le dejaba mucho tiempo libre. Se paraba de su lugar, platicaba con sus compañeros, corregía los errores de los profesores, dibujaba escenarios de teatro en las últimas páginas de su libreta, pero cuando le preguntaban algo respondía sin problema.</span><br />
<span style="color: #000000;"> “Una vez la maestra estaba explicando cómo se hacían las fracciones, y como ya lo sabía me dediqué a leer todo el libro de geografía”, confiesa medio sonriente con una mirada picara.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Cada firma de boletas en la escuela era una odisea. Ángel sacaba diez en el examen, pero como no entregaba tareas, no tenía apuntes completos en los cuadernos, no obedecía a sus profesores, su calificación final era de ocho o nueve. Nunca diez.</span><br />
<span style="color: #000000;"> “En esa etapa no me preocupaba, pues a pesar de las fricciones que tenía con los maestros de la primaria, todos lo buscaban para hacer proyecciones o cosas relacionadas con la computadora. Me decía: bueno mientras no repruebe todo está bien”, repite Araceli como si se tratara de un discurso obsoleto.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Sin embargo, el primer foco rojo que puso en alerta a los padres de Ángel fue a los ocho años. Cuando lo llevaron con un neuropediatra, que lo diagnostico con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), y para bajarle la ansiedad le administraba fuertes dosis de medicamentos que lo mantenían dormido casi todo el día. Duro así seis meses.</span><br />
<span style="color: #000000;"> “Se la pasaba todo el día dormido. Llegaba de la escuela y se iba a la cama. Literalmente vivía drogado. Mi esposo y yo decidimos suspenderle el medicamento”, recuerda Araceli mientras da pequeños golpeteos a la mesa con su índice derecho.</span><br />
<span style="color: #000000;"> De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), en México hay un millón de niños de tres a 16 años de edad con un Coeficiente Intelectual (CI) superior a 130 puntos, pero nadie sabe dónde están, pues sólo el cinco por ciento logran ser detectados, el resto son diagnosticados con Síndrome de Déficit de Atención (TDAH), son etiquetados como malos estudiantes, y por lo cual, son segregados por ser diferentes a la media.</span><br />
<span style="color: #000000;"> &#8220;Estamos desperdiciando un recurso fundamental. Las personas más inteligentes de México pasan inadvertidas, y por ende, no están aportando sus extraordinarias facultades para el desarrollo de nuestro país&#8221;, explica Andrew Almazán Anaya, el mismo chico alto y delgado que hace seis años ocupó un especio entre las páginas de algunos diarios de mayor circulación en el Distrito Federal por ser el primer niño de 12 años en ir a la Universidad a estudiar psicología.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">El tiempo pasó. Ahora Andrew está titulado y dirige el área de Psicología del Centro de Atención al Talento (CEDAT) que sus padres crearon para proporcionar atención, orientación y apoyo profesional a padres e hijos superdotados. Ahora tiene 17 años.</span></p>
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<p><strong><span style="color: #000000;">…</span></strong><br />
<strong></strong></p>
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<p><strong><span style="color: #000000;">Pequeños gigantes</span></strong><br />
<span style="color: #000000;"> El primer encuentro con Ángel y su madre es en el Centro de Atención al Talento (CEDAT), ubicado al sur de la Ciudad de México. Es difícil imaginar que esa casa de estilo colonial rodeada de grandes ventanales y puertas de cedro es la incubadora de los futuros personajes que aportarán avances médicos, científicos o artísticos al país.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Es un viernes a mediodía. El sol alumbra cada rincón del patio verde. Las risas, los gritos y el ligero olor a gis hacen imaginar una mañana de recreo en el colegio. A un lado de la entrada principal, en la banca blanca hay una mujer madura morena de pelo rizado, pantalón de mezclilla y zapatillas altas. Su celular comienza a timbrar, ella apresurada lo saca de su bolsa de piel.</span><br />
<span style="color: #000000;"> “Aún no sale. La directora me dice que tardará unas dos horas más”, después de unos minutos cuelga para explicarme que su hija de cinco años le están aplicando una prueba para saber el porcentaje de su Coeficiente Intelectual.</span><br />
<span style="color: #000000;"> “Mi niñita es muy inteligente, y no lo digo porque sea su madre, pero apenas me di cuenta que ya sabe leer… bueno hasta me canta en inglés y se aprende los diálogos de las películas de inmediato”, intenta dar más detalles, sin embargo es interrumpida por la secretaría para informar que Ángel y su madre están listos.</span><br />
<span style="color: #000000;"> De acuerdo con estudios científicos, para que una persona pueda ser considerada con sobrecapacidad requiere obtener un Coeficiente Intelectual (CI) superior a los 130 puntos en alguna prueba psicométrica y estadísticamente validada. El CEDAT cuenta con más de 15 pruebas de CI, con las cuales, se puede medir la inteligencia de niños de dos a 20 años de edad.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000000;">…</span></p>
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<p><strong><span style="color: #000000;">Novias no, calentamiento global sí</span></strong><br />
<span style="color: #000000;"> La reunión con Ángel tardó casi un mes en concretarse debido a que sus padres estaban ocupados con las mudanzas a su nueva casa, por lo cual, tuvo que faltar varios días al CEDAT para desempacar maletas.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Su primer comentario lo hace respecto a su edad. Enfatiza que tiene 14 años y está a punto de iniciar la preparatoria. Más allá de su 1.57 de estatura y su complexión escurridiza, expresa una actitud de cordialidad y caballerosidad. Sabe que está con dos mujeres, así que se adelanta para abrir la puerta y acercar la silla. Una vez instalados el silencio se manifiesta alrededor de la oficina de cuatro por cuatro donde se realizará la primera sesión de la entrevista.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Las risas y los gritos de los niños se escuchan con mayor claridad. Ángel mira hacia la ventana como si quisiera correr y brincar con el resto de sus compañeros del CEDAT.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Al colocar la grabadora sobre la mesa Ángel discretamente frunce la boca en señal de fastidio. Se acaricia la pierna izquierda como si se tratara de una manía. Sus enormes ojos negros van y vienen como si persiguiera una pelota en el campo de golf.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Al preguntarle cuáles son sus inquietudes su mirada se enfoca en la grabadora. No se intimida a pesar de que su madre está a un lado, los asuntos de la novia, invitar a chicas al cine o a bailar no son su prioridad. Tampoco el futbol o los jugar videojuegos. Le encanta el ajedrez, es tan bueno que hasta le enseñó a jugar a su hermano de 12 años.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Me pregunta si sé jugar. Le respondo que no. Y me insiste que es muy fácil como si se tratara de patear un balón o pelar una papa.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Ángel está a punto de concluir la secundaria y entrar a la preparatoria, pero aunque tiene todo el conocimiento para adelantar años, prefiere tomar las cosas con calma. Realizará su siguiente etapa académica en sistema abierto, es decir, ira un par de días y el resto lo hará desde su casa, frente a una computadora.</span><br />
<span style="color: #000000;"> -¿En verdad no quieres ir más a la escuela?</span><br />
<span style="color: #000000;"> -No. Nunca me gusta estar en la escuela, pero lo tengo que hacer por compromiso. Es como un lugar donde todos juegan a aprender y en realidad no aprenden nada.</span><br />
<span style="color: #000000;"> ¿Pero los amigos, las fiestas… las novias?</span><br />
<span style="color: #000000;"> -Esa no es mi prioridad. Quiero terminar pronto la preparatoria para después estar en la universidad, ahí ya veré si quiero hacer todas esas cosas que dices.</span><br />
<span style="color: #000000;"> ¿Platícame de tus amigos?</span><br />
<span style="color: #000000;"> -De la escuela ninguno… A bueno, Diana… pero es de la primaria. Aunque no nos vemos muy seguido estamos en contacto por facebook. Siempre no la pasábamos platicando de libros y tareas, sus ojos tímidos me hace imaginar que por momentos entrevisto a un héroe distraído.</span><br />
<span style="color: #000000;"> ¿Entonces cuáles son tus inquietudes?</span><br />
<span style="color: #000000;"> Ser ecologista. El calentamiento global y las principales tecnologías para cuidar el medio ambiente. Pueden sacar una ultramega computadora con mucha memoria, pero si hay un componente como el mercurio que es tóxico no la compro. Soy fan de lo verde ¿Sabías que los celulares tienen alrededor de 250 sustancias tóxicas –No-, le respondo.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Por eso para mí tener el mejor celular o la mejor computadora no me hace feliz. Si tienes pensado comprar una pantalla pide una con iluminación LED, porque no emite contaminantes, me sugiere.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Mi CI es secreto</span><br />
<span style="color: #000000;"> “No puedo decirte”, enfatiza Ángel serio y con mirada nerviosa “nunca nadie de mis compañeros del CEDAT te dirá su CI”, me reprocha como si se tratará de una pregunta de mal gusto.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Araceli lo interrumpe al explicar que los resultados de las pruebas del CI nunca se dan, pues el objetivo es que los niños aprendan a sociabilizar entre ellos mismos y ser tratados por igual “todos estos niños vienen aquí huyendo de las etiquetas de matadito, ñoño, nerd que en la escuela les colocan”.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Ángel llegó hace dos años al CEDAT gracias a que su madre vio en el periódico una entrevista con Andrew Almazán, “fue algo mágico. Las actitudes de mi hijo eran iguales a las características que describían a un niño genio”.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Más que un milagro fue una solución inmediata. Días antes, Ángel fue víctima de sus compañeros de clase, quienes le aventaron una botella de agua, enojado él se las devolvió con tan fuerte que le pegó a uno de los agresores en el ojo. Nadie hizo nada. Ni siquiera el maestro.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Pero las cosas no se quedarían así. Cuando terminó la hora de clase los cinco niños se acercaron a Ángel para pegarle, por suerte, uno de sus compañeros lo defendió. Salió corriendo del salón a buscar a la directora. Una vez más nadie hizo nada.</span><br />
<span style="color: #000000;"> A la hora de la salida, fue el último en salir, pensó que lo esperarían afuera -intenta hacerse fuerte, pero el recuerdo por momentos le ocasiona un ligero quiebre de voz-, al ver que nadie estaba salió corriendo a la que fue su primaria, donde ahora estaba su hermano. Corrió, corrió, y corrió para alejarse del presente.</span><br />
<span style="color: #000000;"> “Cuando me avisaron que estaba ahí no supe qué hacer. Como madre te da impotencia. Hasta que mi esposo y yo dijimos ¡basta! Debe de existir una solución… y sí que la encontramos con ese periódico que nos envió hasta aquí”, dice con una sonrisa Aracely.</span></p>
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<p><strong><span style="color: #000000;">La inteligencia no es discapacidad</span></strong><br />
<span style="color: #000000;"> El mito del genio solitario o incomprendido está muy marcado en el inconsciente colectivo. No por nada, la imagen de Einstein con su saco viejo y su peinado desastroso se convirtió en un estandarte.</span><br />
<span style="color: #000000;"> En el segundo encuentro con Ángel acude su padre Javier, un financiero que durante toda su vida ha tenido contacto con números y tecnologías, sin embargo, no duda en admitir la inteligencia que su hijo tiene.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Sin embargo, para él y para Araceli las dificultades de adaptación que enfrenta un niño superdotado son similares a las que enfrenta una persona con limitaciones intelectuales “Cuando llegamos al CEDAT dejamos de preocuparnos porque nuestro hijo fuera diferente”, sostiene su padre.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Para Ángel era imposible tratar de comprender el entorno que vivía en la escuela, el cual, cometía el mismo fallo que él: la incomprensión.</span><br />
<span style="color: #000000;"> “Durante este tiempo que vengo al CEDAT soy más tolerante con mis compañeros y mis profesores. Si me agreden los ignoro. Si se equivocan no los corrijo”, dice.</span><br />
<span style="color: #000000;"> De acuerdo con especialistas la edad adecuada para detectar a un niño sobredotado es a los cinco años, pero en caso de no tener un diagnóstico oportuno se corre el riesgo de que su inteligencia disminuya al no tener una estimulación adecuada.</span><br />
<span style="color: #000000;"> “Como padre tienes que aprender a evitar que esté mucho tiempo en la computadora, jugando videojuegos. Todas las actividades que no lo estimulan a pensar son malas”, explica Araceli.</span><br />
<span style="color: #000000;"> “Por eso no sólo utilizo calculadora para algunas ecuaciones”, enfatiza Ángel, quien durante estos dos años y medio que lleva en el CEDAT aprendió que la inteligencia no es otra cosa que saber aplicar el conocimiento “pues haber leído 500 libros de historia, pero si no se aplicarlo a la vida diaria, es como si no supiera nada”.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Ya aprendió que para estar tranquilo tiene que darse la oportunidad de aprender de todo el mundo. Ejecutar la teoría de Darwin: el que sobrevive es el que se adapta.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Disfruta correr. Le gusta sentir cómo el aire golpetea su cara. Aquí tiene amigos, juega ajedrez y hasta futbol. El próximo año cumplirá 15 años, pero no por eso dejará de correr y disfrutar lo poco que le queda de infancia.</span><br />
<span style="color: #000000;"> Antes de terminar la conversación me dice que además de su atracción por las computadoras, la animación y los programas digitales, comparte un gusto más que lo hace compatible con Steve Jobs: Su gusto por las manzanas.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>LA VIDA DE UNA REFUGIADA. Por Muriel Alarcón</title>
		<link>http://www.periodismoportatil.com/la-vida-de-una-refugiada-por-muriel-alarcon/</link>
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		<pubDate>Mon, 01 Apr 2013 01:29:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jpmeneses</dc:creator>
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		<description><![CDATA[MURIEL ALARCÓN (Santiago, Chile). Estudió periodismo en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Ha participado en cursos de periodismo visual en Santiago, Lima y Buenos Aires, y ha escrito para las guías de viajes de Petrobras y de la editorial Southern Guides. Hoy colabora con el suplemento de viajes de El Mercurio, Revista Domingo, forma [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-419" style="color: #800000;" title="" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2013/02/empp_murielalarcon.jpg?w=180" width="120" height="150" /></p>
<p><em>MURIEL ALARCÓN (Santiago, Chile). Estudió periodismo en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Ha participado en cursos de periodismo visual en Santiago, Lima y Buenos Aires, y ha escrito para las guías de viajes de Petrobras y de la editorial Southern Guides. Hoy colabora con el suplemento de viajes de El Mercurio, Revista Domingo, forma parte del think tank TrenDigital, y es asistente de investigación en la Facultad de Comunicaciones de la Pontificia Universidad Católica.</em></p>
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<p><span style="color: #000000;"><strong>LA VIDA DE UNA REFUGIADA. </strong></span></p>
<p><span style="color: #800000;"><strong>Vivió al borde del peligro en Buenaventura, Colombia, de donde es, y fue duramente perseguida en Costa Rica, a donde escapó. Pero una vez reasentada, María Londoño, la primera negra refugiada que llegó a Chile en 2005 a través de una misión impulsada por Acnur y el Gobierno de Chile, tuvo un sueño y, desde entonces, su vida, y la de su familia, cambió. Cuando en Chile el mayor número de refugiados pertenece al de colombianos perseguidos, ella cuenta, por primera vez, su historia.</strong></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em><span style="color: #000080;">Trabajo final de Muriel Alarcón</span></em></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>No sabe quiénes son los dos morenos que la persiguen por la calle, pero sabe perfectamente que lo están haciendo. No les distingue su rostro aunque sí sus cuerpos: espaldas anchas, brazos grandes, piel oscura. Entonces, angustiada, detiene al primer bus que aparece y se sube por la puerta delantera. Los hombres, por la trasera. En un impulso –y despiste de los desconocidos– María se baja en una estación que no es la suya, pero eso poco importa: los deja atrás.</p>
<p>“Ahí yo dije: me voy, me voy, me voy. Sea como sea no puedo seguir en Costa Rica”, cuenta María Londoño –colombiana, piel negra, dientes muy blancos, 1.60, 39 años, delgada, voz dulce–, desde su minúscula casa en Maipú, en la Región Metropolitana, la misma donde se estableció en 2005, cuando llegó a Chile en una de las primeras misiones de <em>reasentamiento</em> regionales. Hacía doble debut: ella y su familia eran, además, los primeros negros que llegaban <em>reasentados</em> al país. No se llama María, pero ése es el nombre que prefiere ocupar para contar su historia.<br />
Esa vez, la del bus, no era la primera vez que era perseguida, pero sí fue la última. Después de eso María se acercó a la oficina que el Alto Comisionado de las Naciones Unidas tiene para los Refugiados (Acnur) en Costa Rica y explicó: lo del bus, lo del miedo, lo de la angustia. Después de ser estudiado, su caso fue aceptado, y se convirtió, como dicen las estadísticas del Departamento de Extranjería y Migración del Ministerio del Interior y de Seguridad Pública de Chile, en parte del 79 por ciento que representan los colombianos, del total de refugiados en el país, que suma 1115 personas. Tanto espontáneos como reasentados pues hay una diferencia entre quienes llegan a la frontera pidiendo asilo, los espontáneos, y los que son enviados desde un segundo país de acogida, los reasentados. María, por ejemplo, es de las segundas: pidió ser refugiada en Chile estando de acogida en un país que no era el de origen: Costa Rica.<br />
Las dificultades en la vida de María habían comenzado en Buenaventura, de donde es, y de donde escapó a los 27 años, con su marido y un hijo de poco más de tres años. Tal como en Costa Rica, corrían el riesgo de ser secuestrados: su marido había tenido líos de los que ella prefiere no hablar.<br />
Fue, entonces, que las cosas, dice, resultaron tal como ella las vio en un sueño.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>**</p>
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<p>“Mi nombre es María Londoño, y acabo de cumplir siete años en Chile. Llegué el 15 de junio de 2005 a Chile. Estoy casada y tengo dos hijos: una parejita. Somos refugiados reasentados, venimos de Costa Rica pero somos colombianos. La vivencia acá es difícil. En Costa Rica vivíamos bien, pero era un país muy inseguro. Al llegar a Chile, mi esposo se demoró seis meses en conseguir trabajo, y esos seis meses estuvimos viviendo con la ayuda del Gobierno. La verdad es que estábamos desesperados. No cumplíamos con nuestras propias expectativas. Mi esposo ganaba, al principio, 120 mil pesos, que es lo que nos costó el arriendo de esta casa.<br />
Yo, la verdad, no sabía qué era Chile. Tenía temor por nuestro color porque eso sí sabía de Chile: que no había gente de color. Pero nos han tratado bien. No hemos tenido ningún problema de discriminación por el color. Acá, la verdad, no discriminan por el color. Te discriminan más por venir de otro país que por cualquier otra cosa.<br />
A mi hija le decían ‘eres negra, eres negra’ y ella les respondía: no me digan negra, ¡¡yo soy chocolate!! Cuando ella me lo contaba, yo le decía: ‘no se enoje, mami’.<br />
Los chilenos dicen que los extranjeros vienen a quitarle sus cosas y eso, al menos en nuestro caso, no es así.<br />
Yo hago muñecas artesanales y con eso despegué. Empecé a venderlas en una feria navideña en la comuna de San Miguel. Y me di cuenta que gustaban. Entonces empecé a mostrarlas cuando tenía la oportunidad de hacerlo. Me integré a un proyecto Fosis en la municipalidad de Pudahuel –un beneficio monetario que se entrega en Chile a los emprendedores– y con lo que recibí pude comprarme mi primera máquina industrial. Hace un tiempo fui a presentar mis muñecas a una feria en España.<br />
De Chile, como le digo, yo no conocía nada. Una agrupación chilena de la Vicaría de la Pastoral Social y de los Trabajadores nos mostró, allá en Costa Rica, un video de Chile. Nos mostró lo peor: los campamentos, la cesantía, la pobreza. A mí me gustó eso: que nos hubieran mostrado algo diferente y la realidad. ‘Yo sí me voy’, dije, y me vine”.<br />
Fue ahí cuando María tuvo el sueño: que llegaba a un país que no era el suyo, que a ella y a su familia los recibían bien, que estaba en un avión y que le decían: “bienvenida”. En el sueño le decían que se viniera: que aquí, en Chile, estaría bien.</p>
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<p>-¿Quieres un café?, me dice.<br />
-¿colombiano?, pregunto.<br />
-No, pero ¿quieres?<br />
-Sí, respondo.<br />
Estamos en su casa.<br />
-En general no he perdido las costumbres colombianas. Ni siquiera digo po ni cachai. Yo no pierdo mis raíces. Chile es Chile y Colombia es Colombia.<br />
-¿Qué sabías de Chile antes de venir?<br />
-Había oído de Pinochet. Pero no paraba las orejas no más.<br />
-‘Parar las orejas’ es un dicho muy chileno.<br />
-Sí, sí, sí. Pero no le prestaba la atención. Uno cuando está en otro país, tiene que aprender de ese país.<br />
-¿Qué has aprendido de Chile?<br />
-He aprendido de O’Higgins, de Pinochet, de la Dictadura, que han sido cosas muy marcadas para chilenos. De las marchas y de las protestas que hacen los estudiantes.<br />
-¿Eres feliz?<br />
-Como todos, uno tiene sus dificultades, pero soy feliz y más ahora que tengo a Cristo en mi corazón.<br />
-¿Eres evangélica?<br />
-Cristiana, dice, y agrega: Tengo a mi padre celestial que me apoya, me ayuda, y me da la fuerza para seguir adelante. La cercanía la tengo desde Buenaventura, creció cuando estuve en Costa Rica y culminó acá en Chile.<br />
Habla casi sin aire.<br />
-María y…<br />
-(Interrumpe) Acá todos conocemos a Cristo y usted también debería conocerlo. Él es el dueño de todo. Él es quien hace posible todo. Él fue el que me dijo en mi sueño que yo me viniera a Chile.<br />
Aunque sube al doble el volumen de su voz, sigue acabándosele el aire.<br />
-Uno de los propósitos que yo tenía en Chile era acercarme a Cristo y lo hice.<br />
María se levanta a preparar café. En polvo. Chileno. Pasa un minuto, va a la cocina, y regresa con dos tazones enormes, como de sopa, casi rebalsados de café.<br />
-Antes de tomarlo, vamos a dar gracias por él. Gracias señor por este café. Saca de él todo lo que dañe el cuerpo, y seas tú purificándolo. Límpialo.<br />
Silencio.<br />
-Cuando usted me llamó yo le dije: Señor, será, dime tú, ¿doy la entrevista? Y el Señor me dijo que sí. Andar en Cristo es lo mejor. Yo la invito a usted a andar en Cristo que es… ¡oh! ¡oh! ¡oh!”, exclama.</p>
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<p>Las misiones de reasentamiento en el país tuvieron su origen en 1999, cuando Chile y Brasil se convirtieron en los primeros países en suscribir un acuerdo con el Acnur, que convirtió a Chile en país de acogida para refugiados. Desde el 2004, que fue el año en que partieron las misiones regionales, a la fecha, el panorama ha cambiado: todo está frenado, y desde el 2010 no han llegado reasentados al país.<br />
Desde que todo partió las misiones más mediáticas fueron las únicas dos extra regionales: la que llegó directamente desde la ex Yugoslavia, en 1999, y la de un grupo de familias palestinas, en 2007. La primera fracasó y terminó con casi todos los reasentados devolviéndose a sus tierras, frustrados por no encontrar en Chile lo que ellos buscaban. Para la segunda, se habían sacado lecciones del primer fracaso. La evaluación es buena: Muchas de las familias palestinas hoy están reubicadas en comunas de la Región Metropolitana y de la Quinta Región donde han impulsado importantes polos de comercio: sobre todo de comida árabe.<br />
“Cualquier misión de reasentamiento, debe asociarse a una misión de reconocimiento: el Estado que acoge y la institución de la sociedad civil que se va a hacer cargo del trabajo humanitario más el Acnur deben hacer una visita a terreno, entrevistar a la gente que finalmente va a llegar a Chile. Con la gente de la Ex Yugoslavia, eso no se hizo”, dice Nicolás Gutiérrez, coordinador de la Integración Local, del área de Refugio, de la Vicaría de la Pastoral Social y de los Trabajadores, un organismo que, mientras duraron estas misiones en Chile, se encargó de la logística. Al no haber contacto previo, esos primeros reasentados de la Ex Yugoslavia no se sintieron integrados: Estaban disconformes en el lugar donde se les alojó, se resistieron a aprender el idioma y se encontraron con un Chile sumido en una gran crisis económica.<br />
Con los reasentados procedentes de las misiones regionales que empezaron a llegar a Chile desde 2004, todo cambió. Se trataba, en su mayoría, de refugiados provenientes de Ecuador, Costa Rica, pero, sobre todo, de Colombia.<br />
“El conflicto humanitario más importante de la región está en Colombia. No es casualidad que el número más importante de refugiados en la región también sea el de colombianos”, explica Gutiérrez y agrega: “En Colombia hay un conflicto real, completo y multicausal que ha generado mucho desplazamiento”, agrega.<br />
Ante el alza de refugiados en Chile, la consolidación de una política de Estado frente al tema se hizo visible en 2010, cuando se aprobó en el Congreso, la ley de refugio. Antes de eso, se aplicaba una ley de extranjería vigente desde 1975, que hacía demorar el proceso de integración de los refugiados al país, pues antes de que los refugiados pidieran la permanencia definitiva, sólo podían optar a una visa temporaria que duraba dos años. Hoy, en cambio, cuando una persona obtiene el refugio, gana automáticamente la permanencia definitiva y, con ello, el acceso a las redes de asistencia pública y privada.<br />
“Los migrantes regionales tienen mayores dificultades para entrar a Chile. Además, para un colombiano, en los últimos cuatro años, está siendo más difícil ingresar a Chile. Por todo el estigma con el que cargan los colombianos en general: narcotráfico y prostitución. Para ellos la frontera está cada más cerrada”, agrega Nicolás.<br />
Hasta antes de María, a Chile, en 2004, no había llegado ningún negro colombiano en condición de refugiado reasentado a Chile. “Había aprehensiones a priori: que los iban a discriminar”, dice Nicolás.<br />
Pero eso, dice María, no pasó. Y hoy, sin entender muy bien la ley del refugiado y menos saber de los colombianos que han tenido la voluntad pero no el permiso de ser reasentados en Chile desde el 2010, ella dice sentirse integrada al país.</p>
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<p>“El que tiene falta de fe es un insen…”<br />
“¡¡sato!!”, completan al unísono y en voz alta los casi treinta asistentes al galpón.<br />
Son poco más de las ocho de la noche. Es un viernes cualquiera de agosto pero en el salón trasero, y techado, de la Iglesia Fuente Salvación, ubicada justo en la intersección que hay entre la calle García Reyes y la Alameda Libertador Bernardo O’Higgins, en el centro de Santiago, es día de estudio bíblico. Los asistentes, sentados en media ronda, repasan frases de sus textos bíblicos que el pastor que dirige la asamblea va a pedirles pronunciar en unos minutos. Por mientras, él predica.<br />
“El hombre que hoy no tiene una fe fundada es insensato y falto de sabiduría. Y el hombre que no tiene fe está proclive al pecado”, dice.<br />
Todos callados.<br />
Desde las altas y descoloridas paredes cuelgan casi sólo banderas latinoamericanas: está la chilena, la argentina, la ecuatoriana, la peruana, la colombiana. A un costado, sobre una mesa, hay termos con tés y cafés y sobre un plato, migas de un queque que se acabó.<br />
El pastor hace preguntas del génesis y los asistentes las responden.<br />
“Es para que uno vaya aprendiendo y ver si le ha quedado lo que él le dice”, dice despacio María, sentada a un costado de la ronda.<br />
“Yo no sé cuántos de los que estamos acá no entendemos que hay pastores que son unos chantas, invitan a los fieles a ser bendecidos a cambio del diezmo. ¡Eso es antibíblico!”, grita el pastor.<br />
“Amén”, repite María, y dice que acá, en este mismo galpón, es donde pasa la mayor parte del tiempo. Viene lunes por medio, a reuniones para mujeres, los miércoles, al culto, los viernes, al estudio bíblico, y los domingos, que es día de la congregación.<br />
Así como ella, hay otras latinas, que no son chilenas, varias de ellas refugiadas, con la biblia sobre las piernas.<br />
“A nosotras nos gusta venir, porque acá comprobamos que el Señor no escogió ni nacionalidad ni raza ni color: él no tiene límites”, dice ella, y agrega: “Amén”.</p>
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<p>“Yo vendo mis artesanías pero lo que más hago es vender pan colombiano: Es un pan con una textura mucho más suave que el chileno, porque lleva manteca. Dura más y es más rico que el que hacen acá. Y como hay haaarta colonia de colombianos, se nos ha presentado esta oportunidad y la hemos tomado: vendemos pan a los vecinos.<br />
No me gustan los porotos con riendas. Pero igual cocino las comidas típicas de aquí. Estamos en Chile pero cuando cocino, cocino con sabor colombiano. Cocino como cocinaba en Buenaventura.<br />
Mi hijo quisiera volver a Colombia porque él es compatriota a morir. Pero los pasajes son muy caros y no nos alcanza el dinero para ir y volver.<br />
Además allá, en Colombia, uno está tan dependiente de que si pusieron la bomba, de que no se puede transitar tan tarde en la noche. Que una bala pérdida. Que una matanza. Soldados en las calles. Guerrilla.<br />
Nah. Ahora estamos en Chile, y vivimos todo lo que hay que vivir acá, como las Fiestas Patrias. Nos gustan. Mi hija, incluso, baila cueca.</p>
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<p>Tomamos café. La entrevista se da vuelta:<br />
¿A usted le gustaría ver a Jesús?<br />
…<br />
¿Cómo quedaría si lo viera en una nube, con todos sus ángeles resguardándolo?<br />
…<br />
¿A usted no le gustaría irse con él? ¿De estar con él en su casa? ¿De saber que no va a morir jamás?<br />
…<br />
¿A usted le gustaría recibir a Cristo en su corazón?<br />
…<br />
María sigue haciendo las preguntas y ahora, también, empieza a responderlas.<br />
“Yo no necesito país ni dinero ni casa. En el Señor lo tengo todo”.<br />
Un perro afuera de la casa ladra insistentemente.</p>
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		<title>EL SUBTERRÁNEO DE SANTIAGO, por Pía Rubio M.</title>
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		<pubDate>Fri, 29 Mar 2013 01:17:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jpmeneses</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[PÍA RUBIO M.(CHILE) Periodista de la Universidad de Chile. Colaboró y trabajó en la sección Mundo del diario La Tercera por cinco años. Durante los dos siguiente fue jefa de gabinete de una legisladora y actualmente se desempeña como periodista en la Dirección General de Aguas. Algún día pretende volver al reporteo. Es adicta a [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h3><strong style="color: #800000; font-size: 13px;"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-418" title="" alt="" src="http://escuelamovil.files.wordpress.com/2013/02/empp_piarubio.jpg?w=111" width="137" height="150" /></strong></h3>
<p><em>PÍA RUBIO M.(CHILE) Periodista de la Universidad de Chile. Colaboró y trabajó en la sección Mundo del diario La Tercera por cinco años. Durante los dos siguiente fue jefa de gabinete de una legisladora y actualmente se desempeña como periodista en la Dirección General de Aguas. Algún día pretende volver al reporteo. Es adicta a los viajes.</em></p>
<p><strong><a href="http://periodismoportatil.com/2012/01/31/trabajo-final-el-ultimo-soleil/" target="_blank"> </a></strong></p>
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<p><strong><span style="color: #000000;">EL SUBTERRÁNEO DE SANTIAGO</span></strong></p>
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<p><strong><span style="color: #800000;">Andrea tiene 29 años y hace siete es conductora del tren subterráneo de Santiago. Desde su pequeña cabina conoce a la perfección el sistema. Entre viaje y viaje, cuenta cómo fue que el mejor Metro de Latinoamérica se convirtió en un atolladero de personas.</span></strong></p>
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<p><strong><em><span style="color: #000080;">Trabajo final de Pía Rubio M.</span></em></strong></p>
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<p>Son cerca de las 08:15 y la estación Los Héroes del Metro de Santiago parece un hormiguero. Cientos de personas se agolpan en el andén sur con dirección a Los Dominicos y a cada segundo aparecen más desde las distintas escaleras y pasillos que confluyen en él. El aire es cálido y denso; los espejos que colman una de las paredes centrales están levemente empañados. Sólo las miles de chaquetas y abrigos que llevan los apurados viajeros hacen pensar que afuera hace frío.</p>
<p>“Próxima Estación Moneda. Se inicia el cierre de puertas”, se escucha por los altavoces de los vagones del tren. Es una voz femenina, joven y suave, y pese a lo formal del mensaje, algo hace presumir que quien está hablando es risueña. La poseedora de dicho timbre es Andrea, estudiante universitaria de 29 años, que desde hace siete trabaja como conductora partime de Metro.</p>
<p>-¿Aló? Aló Naty ¿me escuchas?<br />
-Sí, ¿quién es?<br />
-Soy yo, la Clau. Estoy en Los Héroes tratando de subir al Metro, pero es imposible ¡Te morís’ la cantidad de gente que hay! Cómo día lunes. Te llamo para avisar que llegaré tarde a la reunión. Han pasado seis trenes y casi muero aplastada en el último intento que hice por subir a uno.<br />
-Ya, tranquila.<br />
-¡Gracias, chao!</p>
<p>Claudia (28) es periodista y trabaja cerca de la estación Alcántara. A diario toma una micro desde la esquina de su casa en San Bernardo para llegar hasta Los Héroes. Desde ahí, dependiendo de la hora, es cuánto se demora en abordar un tren. Lo normal es dejar pasar tres o cuatro antes de subir. Sin embargo, al menos un día a la semana el colapso parece aumentar. En esos casos toma la dirección contraria y “baja” algunas estaciones con la esperanza de abordar el Metro de manera más rápida.</p>
<p>Ya son las 08:40 y recién está a mitad de su camino en la estación Baquedano, punto neurálgico dentro de la red de líneas del Metro de Santiago, el mismo servicio que hasta hace algunos años –específicamente hasta febrero de 2007- fuera considerado el mejor de Latinoamérica e incluso, de mayor nivel que varios subterráneos europeos. Junto a ella, otras seis personas comparten el mismo metro cuadrado según datos oficiales y el calor dentro del vagón hace pensar que muchos están a un paso del desmayo. En el caso de Claudia su frente está sudorosa y el pelo comienza a pegarse al cuello en los recovecos libres que deja su pañuelo. Sus manos están húmedas, pero no puede moverlas para secarlas dado que está rodeada, a menos de un centímetro y por todos los frentes, por personas que nunca antes ha visto.</p>
<p>Afuera, casi una veintena de hombres vestidos de pantalón y corbata negra, camisa blanca y chaqueta fosforescente intenta ordenar al rebaño de personas que, a “codazo limpio”, luchan por ingresar a los vagones y miran con cierta envidia a quienes ya van dentro. No importa que parezcan sardinas ni mucho menos que apenas puedan moverse, al menos ellos ya están arriba.</p>
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<p><strong>El otro terremoto</strong></p>
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<p>Para Andrea, la conductora del tren, se trata de su tercer servicio de la mañana y a pesar que es temprano su rostro pálido y sus ojos café evidencian cansancio. Su día comienza alrededor de las 4 de la madrugada. A eso de las 4:30 un taxi la espera afuera de su casa y luego de pasar a recoger a otro conductor se dirige hacia una de las 10 terminales que actualmente tiene la red de Metro. Su destino lo conoció el día anterior al revisar su “tablero de presencia”, una especie de hoja de ruta asignada a cada funcionario en la que se detallan los servicios que realizarán, la cantidad de horas a bordo, los puntos de inicio y finalización, además de los trenes que conducirán.<br />
“Cada dos semanas se nos asigna un nuevo tablero, por lo que todos sabemos con certeza cómo serán nuestros días. Somos unos 1.200 en total y la empresa trabaja coordinadamente. Como estructura, claro, funcionamos bien”, sentencia Andrea mientras cruza las piernas y bebe a sorbos una taza de café sentada en un sofá dispuesto en la pequeña sala de descanso que la empresa tiene para sus trabajadores.</p>
<p>Si bien Metro funciona perfectamente, la mayoría de los dolores de cabeza de la empresa comenzaron cuando se les designó como la columna vertebral del entonces nuevo Plan de Transporte de Santiago, Transantiago. Se trataba de uno de los proyectos estrella del gobierno del ex Presidente Ricardo Lagos y que fue puesto en marcha bajo el mando de Michelle Bachelet. Era la promesa de un cambio radical al transporte de la capital chilena. El adiós a las denominadas “micros amarillas” y a las carreras por cortar más boletos que entablaban los choferes de microbuses con el fin de aumentar sus ganancias. Nunca más un escolar tendría que rezar porque el bus se detuviera, ni alguien pasaría más de dos horas en el mismo vehículo. No, eso se acababa y se daba paso a un sistema fresco, que estuviera a la altura del desarrollo que evidenciaba el autodenominado “jaguar de Latinoamérica”.</p>
<p>Y es que en su gestación el ambicioso proyecto parecía adecuado a la realidad santiaguina, teniendo como referencia los sistemas integrados de Transmilenio de Bogotá y el sistema usado en Curitiba (Brasil). Con Transantiago se descongestionarían las calles y mejorarían sustancialmente los niveles de contaminación, algo que sí se ha conseguido. Además, la tecnología ayudaría a contar con un sistema más seguro gracias a la utilización de la tarjeta Bip!, la que permitió la integración de los buses y el tren subterráneo. Sin duda, eran grandes beneficios para una población acostumbrada a recorrer largos tramos en un mismo vehículo y a vivir la adrenalina pura cada vez que el chofer que la conducía entraba en conflicto con otro de su misma línea, lo que podía significar llegar mucho más rápido o mucho más lento que lo presupuestado. Claramente algo aleatorio.</p>
<p>El 27 de febrero de 2010 es una fecha que marcó a los chilenos, luego que casi la mitad del país viviera uno de los terremotos más intensos y destructivos de todos los tiempos. Sin embargo, y precisamente tres años antes, la capital chilena había tenido su propio sismo: Transantiago.</p>
<p>El domingo 10 de febrero del 2007 toda la ciudad fue testigo del puntapié inicial del nuevo plan, bajo el denominado Big Bang, pero nadie entendía el desastre que se vivía en las calles. Durante la noche, los antiguos recorridos se habían despedido del asfalto para dar paso al nuevo sistema, el que no fue capaz de cumplir con las expectativas.</p>
<p>Millones de personas se enfrentaron a algo desconocido. Las viejas líneas habían desaparecido y junto con ellas toda movilización. Santiago estaba a la deriva y sin brújula. Ahora para tomar una micro se debía caminar largas distancias y realizar, en promedio, tres transbordos para recorrer la mitad de la ciudad. El hacinamiento en los paraderos también se vivía al interior de los buses, puesto que la cantidad de máquinas disponibles se había reducido de manera drástica. El sistema había fracasado y Metro, el mismo que durante décadas se destacó sobre sus pares del continente por la calidad de su servicio, se veía arrastrado por la inmensa ola del Transantiago. Dentro de la inseguridad y desconcierto generado por el nuevo plan, los usuarios se aferraron a lo único que conocían y que aparecía como la espina dorsal del proyecto. Así, de un día para otro, las estaciones colapsaron y los denominados horarios valle –de menor afluencia- desaparecieron.</p>
<p>“El cambio fue terrible. El servicio que Metro entregaba era cómodo, tanto para los usuarios como para nosotros los conductores. Si bien antes llevaba mucha gente, no era como la “nueva”. Era gente más educada y que tenía una cultura de transporte, que sabían que cuando sonaba el timbre era porque se iniciaba el cierre de puertas o que no se les podía esperar, pues hay una frecuencia determinada. Pero luego de ese día, la gente se agolpaba hasta el borde mismo, por lo que la posibilidad de que alguien pudiera caer a las vías era alta. Trabajar con esa presión era complejo. Actualmente, la gente se ha amoldado, ya no nos putean como antes, aunque hay estaciones como Franklin o Cal y Canto, donde uno sabe que se acuerdan de toda tu familia en cada pasada”.<br />
Tal como relata Andrea, el cambio al interior de las estaciones fue enorme. Hasta 2006 la empresa registraba 1,2 millón de viajes realizados a diario (331 millones al año). Tras la puesta en marcha del proyecto la cifra casi se duplicó a 645 millones anuales, un 93% más. Al interior de los vagones la situación también se transformó; de su promedio histórico de 6,1 personas por metro cuadrado alcanzó niveles similares a los de Tokio (7,6) y Ciudad de México (7,3) con 7,38 personas en los mismos 100 centímetros cuadrados.</p>
<p>Actualmente, la empresa se abocó a poner en marcha una serie de medidas para contrarrestar el caos, las mismas que hoy la tienen construyendo las líneas 3 y 6, y comprando 126 coches con aire acondicionado, con costos superiores a los US$2.758 millones. A ellos se agrega la modernización de los 250 coches más antiguos, extensión de andenes y trenes, nuevos sistemas de pilotaje automáticos, aire acondicionado para el 60% de los trenes de las Líneas 2 y 5, mejoras en el sistema de información y control de flujo de pasajeros y aumento de las frecuencias, son algunas de las medidas proyectadas y que han permitido contener el “terremoto” de 2007.<br />
<strong>De fantasmas y códigos Sigma</strong></p>
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<p>-¿Cachaste que recién hubo un Sigma? &#8211; comenta un joven conductor a Andrea.<br />
-Sí, supe, seguro vienen dos más y prepárate para la primavera. Fijo que habrá más. Es igual todos los años &#8211; responde Andrea mientras se para y alisa su pantalón gris.<br />
-Sí, ya me contaron cómo es. ¿A ti te ha tocado alguno?<br />
- No, gracias a Dios no y espero que nunca me pase. Debe ser tremendo que alguien se lance mientras vas avanzando.</p>
<p>Pese a que Metro mensualmente es escenario de suicidios, cuenta con una estricta política de privacidad en torno el tema. Es un tabú del que no se habla “por respeto a las familias de las víctimas y a los conductores que se han visto involucrados”, dice Andrea. Lo cierto es que el protocolo para estos casos es implacable y requiere de sangre fría para operar al momento del accidente.</p>
<p>Se trata de procedimientos aprendidos en los cerca de seis meses de instrucción que reciben los conductores, donde también reciben formación sicológica para enfrentar un eventual suicidio, especialmente en lo relativo al tren y los pasajeros que se transportan.</p>
<p>“Cuando uno ve que alguien se lanzó tiene que inmediatamente tirar del freno de urgencia y pedir un corte de electricidad para que la persona no se electrocute. La idea es salvarla como sea. Después de eso te preguntan, a través del sistema directo del tren, si puedes bajar para determinar en qué condiciones quedó la persona o si está debajo del coche. Luego, te encargas de los pasajeros y de la evacuación del carro. Después llegan los paramédicos junto a Carabineros y se hacen cargo de la situación. Tú te vas a casa por cuatro días y visitas al sicólogo que te asigna la Mutual de Seguridad. Una vez que terminó la licencia te empiezas a reintegrar de a poco con trabajos administrativos. El tema es recomplicado y casi nadie lo habla abiertamente, a excepción de los más viejos, porque lo han vivido varias veces. Ojalá nunca me pase. Ya bastante tuve con ver un fantasma en las cocheras de San Eugenio. Casi me dio un ataque. Hay algunos que están acostumbrados a verlos y hasta fotos han tomado en estaciones como Tobalaba. Yo no… ¡Qué miedo!”, dice Andrea caminando hacia la cabina de un metro por 80 centímetros. Allí, mientras aprieta el botón FD que da la salida del tren, mueve su mano en señal de despida. Su hora de descanso ya finalizó.</p>
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